Versace

Uno de los principales representantes de este movimiento italiano es Versace, una casa de moda que fue fundada desde 1978 y cuya popularidad sólo ha venido en aumento desde aquel entonces.

Gianni Versace, un diseñador que obviamente, era amante de la moda fue su fundador. Abrió su primera boutique en la Via della Spiga, en Milán y desde el primer momento atrajo la atención de los fashionistas por sus diseños extravagantes y llamativos. La historia de Versace es absolutamente inspiradora porque se trata de una épica de fuerza y de capacidad para salir de los malos momentos, aderezada con el lujo en su máximo esplendor.
 
Tiempos difíciles
En 1997, la marca Versace ya era una de las principales representantes de la moda en Italia y generaba más de 700 millones de dólares al año. Sin embargo para sorpresa de todos, ese mismo año, su fundador Gianni Versace, murió a manos de Andrew Cunanan, un asesino serial que se volvió tristemente famoso en Estados Unidos. El crimen se convirtió en uno de los más vistos y recordados en el mundo de la moda. En el funeral de Versace quedó más que clara la influencia a nivel personal y profesional que este hombre se había forjado en vida. Allí se podía ver a personalidades como la Princesa Diana o Elton John, y a numerosas supermodelos, todos ellos contactos valiosos de trabajo, pero también amigos cercanos de Gianni y fieles portadores de la marca.
 
Como Gianni era el único dueño de su emporio dejó todo su patrimonio en manos de su familia, principalmente en las de Donatella, quien además de ser su hermana, fungía desde hacía tiempo como vicepresidenta y era la mano derecha de Gianni en ese momento. Su hermano, Santo, quedó como gerente y asumió el mando de las finanzas.
 
Obnubilados por el dolor
Los siguientes años fueron los peores en toda la historia de la marca Versace. La dolorosa pérdida mermó comprensiblemente el interés de la familia en el cuidado de la empresa, por lo tanto, bajó su productividad a más de la mitad, y por ende, se devaluó en casi igual proporción al dejar de tener sus antiguos ingresos millonarios.
 
Donatella Versace, ya como directora creativa de la casa se afanaba infructuosamente en encontrar la manera de devolverle la gloria a Versace. Sus desesperados intentos incluyeron distintos diseños que no lograron cautivar a las legiones que, hasta entonces, habían sido fieles, lo cual se tradujo en pérdidas notables. Eso puso en duda la capacidad de la hermana de Gianni Versace para manejar una de las marcas de moda más importantes del mundo.
 
 
Versace revive
Finalmente, tras muchos años de buscar la anhelada fórmula que le devolviera a la marca su característica alegría, Versace logró encontrar el camino correcto.
 
Donatella tomó la firme decisión de rodearse de un buen equipo con cuya colaboración renovó completamente el departamento de estilo de Versace; además, contrató a diseñadores y estilistas de talento probado. Para alivio de todos los creativos, la estrategia pronto comenzó a dar buenos frutos, y así comenzó lo que sería el resurgimiento de una de las firmas más importantes de Italia.
 
La idea que logró la hazaña en realidad no era nada nuevo, consistía en crear distintas líneas que abarcaran no sólo ropa, sino también el mercado de joyas, relojes, fragancias, cosméticos y muebles de alta calidad; es así como nace Gianni Versace Couture. Con vestidos con un valor de más de 10,000 dólares, y la ayuda de figuras mediáticas como Prince o Madonna, Versace, poco a poco, regresó a ser lo que era en la década de los 80’s.
 
De nuevo en lo más alto
En el 2011, Donatella Versace se posicionó fuerte en la industria de la moda, y para sorpresa de todos, presentó la colección “Revival”, con la que desde su nombre anticipaba que era el comienzo de una nueva era. Sus diseños de alta costura estaban enfocados en la mujer fuerte, pero sobre todo, sensual y elegante.
Con la mirada puesta en el futuro, y con representantes mediáticos como Beyoncé, a poco más de 40 años de su fundación y a tan sólo 20 del asesinato de su fundador, la marca de la medusa se mantiene como una de las pocas empresas familiares que permanece en pie y que es fiel exponente de la moda. Primero de la mano de Gianni y después de la Donatella, Versace se conserva como una marca memorable en continuo crecimiento que supo cómo salir de una de las caídas comerciales más recordadas en esta caprichosa industria.