Ultraman 520K, una prueba en la que el mayor desafío es mental

Ciro Contreras, el único mexicano que hizo el Ultraman 520K en Canadá, lo ha comprobado personalmente, pues a pesar de que practica esta disciplina por puro amor al deporte, se prepara como un verdadero profesional.

Ultraman 520 K es una prueba absolutamente exigente. Triunfar en cualquier disciplina, pero sobre todo en el deporte, es el producto de un binomio cuerpo mente, en el que esta última tiene un peso decisivo en el resultado de la prueba. Ciro Contreras, el único mexicano que hizo el Ultraman 520K en Canadá, lo ha comprobado personalmente, pues a pesar de que practica esta disciplina por puro amor al deporte, se prepara como un verdadero profesional. En esta entrevista, Ciro comparte algunos puntos que se pueden aplicar para alcanzar cualquier tipo de meta.

 
¿Qué pensamientos pasan por la mente de una persona que se prepara para hacer el Ultraman 520 K por primera vez?
Reamente pasan numerosos pensamientos acerca de muchas cosas: el futuro, el presente, el pasado, pero esencialmente, mientras uno se prepara es una fase en la que debe centrarse en disfrutar lo que hace, analizar el resultado de cada día en la carrera, en el ciclismo o en la natación y disfrutarlo al máximo. El día de la competencia uno exhibe toda la preparación pero, en realidad, la carrera se vive a lo largo de un año, que es el tiempo que debe durar el entrenamiento, o por lo menos, nueve meses.
 
¿Cómo se asimilan los comentarios de la pareja, los familiares o los amigos cuando ellos empiezan a ver que haces un espacio en tu actividad profesional preponderante para entrenar, para llevar a cabo una prueba como Ultraman 520 K?
Hay que tratar de mantener siempre un equilibrio entre los aspectos familiar, laboral, los compromisos sociales y lo deportivo. Es necesario procurar estar relajado porque este tipo de actividades exigen mucho, de dos a tres horas diarias de entrenamiento, así que es básico aprender a distribuir el tiempo para vivir con calidad. No es nada fácil porque llega el momento en que hay que involucrar a la familia y a los hijos en este estilo de vida.
 
¿Cuál fue la reacción de tu familia una vez que lograste tu objetivo?
En realidad es un triunfo de todos. Ahora estoy preparándome para el siguiente evento, que será en España, en mayo del 2019, y mi hijo de once años será parte del equipo de hidratación. Para competir es necesario tener un equipo mínimo de tres personas que apoyen con la salud, la nutrición y la hidratación, así que cuando finaliza la prueba el logro no es solo mío, sino de todo el equipo, incluyendo a los patrocinadores y a los compañeros de entrenamiento.
 
¿O sea que es un trabajo de confianza en uno mismo y también de confianza en el resto del equipo?
Definitivamente. En Ultraman 520 K se ponen en juego muchas cartas porque hay que llegar a un nivel óptimo en el que todo esté bien. Por ejemplo, si la bicicleta falla a nivel mecánico, por más que hayas entrenado, ese contratiempo afectará la carrera; debe haber una buena coordinación, una buena dirección y hay que delegar funciones. En estas pruebas hay un líder de equipo, el atleta y el staff, que debe cumplir con el plan que el líder haya trazado para cumplir con la logística que se requiere antes y durante la competencia.
 
Una vez que empieza la prueba Ultraman 520 K, es importante mantener la mente en forma, ¿cómo es la batalla mental en ese momento?
Así como hay que entrenar físicamente, también en necesario prepararse a nivel espiritual y emocional, en un proceso ascendente, de menos a más. Eso es lo que permite al atleta resistir y llevar su cuerpo a un esfuerzo sobrehumano. Hay que soportar muchos kilómetros en tres días, pero como el trabajo empieza varios meses atrás, en realidad llevas acumulados muchos kilómetros en los brazos, en las piernas y en la espalda, así que hay que buscar la manera de reciclar esa energía. El día de la carrera hay que estar en un estado espiritual óptimo en el que la conexión mente-cuerpo-corazón – entorno que te rodea, esté en buena forma.
 
¿Cuál es el estado mental después de un atleta al obtener resultados satisfactorios en la primera carrera? ¿Cómo es el estado mental al entrenar para la siguiente?
Inmediatamente después de la carrera hay que llevar a cabo un proceso para descender gradualmente el entrenamiento deportivo porque llevas a tu cuerpo a un extremo muy exigente. Hay que ir reduciendo las actividades deportivas (natación, ciclismo, carrera) porque no se puede dejar todo de un día para otro. La primera semana descansas cinco días sin hacer actividad, solamente estiramientos, después, durante un mes hay que volver a activarse para que el cuerpo siga en movimiento, pero de una manera mucho más relajada, a eso se le llama “descanso activo”. El siguiente paso es la etapa de mantenimiento solamente, la cual se extiende hasta que llegue el nuevo periodo de entrenamiento. Mientras esto ocurre, se deben educar y controlar mucho las partes emocional y espiritual porque las rutinas cambian. Conviene visualizarlo como un ciclo en el que se evoluciona y luego cambia a un estado más relajado. La meditación, el yoga, la lectura y pasar tiempo con la familia ayudan mucho a lograr ese estado.
 
Ya dijimos que la confianza en un punto básico para una prueba tan exigente como Ultraman 520 K, ¿cuándo te diste cuenta de que confiabas en ti mismo? ¿Es algo que se construye?
Como muchas cosas en la vida, primero hay que pensar en el triunfo, visualizarlo y proyectarlo. En el proceso surgen diversos asuntos, positivos y negativos, es forzoso ir midiendo el estado de salud, y el físico, siempre con la convicción de que se va a lograr el objetivo. Se requiere de una voluntad sólida y de compromiso con uno mismo, además hay que evitar la zona de confort. Esto es algo que funciona en toda clase de metas, incluyendo las profesionales.
 
Después de haber participado en varios Ultraman, ¿qué piensa Ciro de Ciro?
Que es una persona que disfruta de lo sencillo de la vida, porque mientras menos cargas tengas, más puedes avanzar libremente. Creo que siempre hay que estar consciente para no dañar a quienes te rodean.