Tom Brady, el eterno underdog

El jugador con más anillos de Super Bowl (6), tuvo que pasar prácticamente desde la puerta trasera de la liga para ganar respeto, ya que nunca fue un derroche de talento, por lo que tuvo que compensar sus deficiencias con un alto kilometraje de horas de arduo trabajo.

En el argot de las apuestas, underdog significa “el que no es el favorito” y no existe mejor término para ejemplificar el historial de Tom Brady a su paso en el futbol americano colegial y sobretodo en la NFL. El ahora considerado the G.O.A.T (Greatest of All Times), siempre ha sido subestimado y se ha dudado de sus capacidades desde el principio de su carrera. Pero nada más errado pues el mítico dorsal “12” de New England, en su camino a convertirse en el jugador con más anillos de Super Bowl (6), tuvo que pasar prácticamente desde la puerta trasera de la liga para ganar respeto, ya que nunca fue un derroche de talento, por lo que tuvo que compensar sus deficiencias con un alto kilometraje de horas de arduo trabajo.

15 de abril del 2000. Son las once de la mañana en el condado de San Mateo, California, y en el hogar de la familia Brady impera el nerviosismo. Todos están reunidos frente al televisor, expectantes de que comience la transmisión del draft de la NFL, ya que el integrante más joven, Thomas Edward Patrick Brady, de 23 años, aguarda para ser reclutado por cualquiera de los 32 equipos de la liga. El bullicio se acalla con cada anuncio del comisionado. Hasta ese momento todo marcha de acuerdo a lo planeado, pero conforme avanzan las rondas, el jolgorio da paso a la preocupación. El ánimo dentro del seno familiar es lúgubre, menos en Tom Brady, quien se mantiene sereno. Finalmente, con el pick 199 de la sexta ronda, los Patriotas de Nueva Inglaterra lo seleccionan; pese a ello, la familia ve como una afrenta que cayera tan bajo en el draft, lo cual contrasta con la enorme sonrisa del atleta. Su hermana, Julie, contrariada, lo confronta: “¿Cómo puedes estar contento? ¡La NFL consideró que existen 198 prospectos mejores que tú;”. Tom Brady le contesta: “Estoy dentro, ya me encargaré de demostrarles quién soy y que estuvieron equivocados”, dejándola boquiabierta ante la determinación de sus palabras y la confianza en sí mismo.

Poco a poco se llega lejos

Su punto más álgido como underdog fue el draft del 2000, pues antes que él, seis quarterbacks fueron contratados: Chad Pennigton (1ª ronda NY Jets), Giovanni Carmezzi (3ª ronda 49ers San Francisco), Chris Redman (3ª ronda Baltimore Ravens), Tee Martin (5ª ronda Steelers Pittsburgh), Marc Bulger (6 ª ronda Saints New Orleans), y Spergon Wynn (6ª ronda Cleveland Browns) y todos son prácticamente unos desconocidos en la actualidad. Como un Wolverine de la Universidad de Michigan, Tom Brady desarrolló una de sus mejores virtudes: la paciencia, al tener que conformarse con la suplencia durante sus dos primeras campañas; asimismo, su números como colegial distan de ser espectaculares pues nunca superaron las 2,500 yardas por temporada.

El hecho de haber sido seleccionado tan bajo solo avivó la furia de tigre que aguardaba para ser liberada, a pesar de recibir severas críticas que, de no ser fuerte anímicamente, hubieran acabado con su carrera en la NFL antes de comenzar.

Pero desde el primer día de prácticas con los New England Patriots, Tom Brady mostró una actitud tan segura de sus capacidades como si fuera el mismo Joe Montana (con quien rivaliza por el trono de el mejor de todos los tiempos). Así lo relata Robert Kraft, dueño del equipo, al describir aquella primera jornada de trabajo:

- Señor Kraft, mi nombre es Tom Brady-.

- Lo sé, te elegimos en la sexta ronda-, respondió el magnate un tanto entretenido por tan cómico momento.

- Así es, el jugador de sexta ronda que será la mejor decisión que esta franquicia haya hecho en su historia-, aseveró Brady, mientras aceleraba el paso hacia los vestidores.

Las palabras de Tom Brady resultaron proféticas y hoy el dúo entrenador/ jugador que ha conformado con Bill Belichick es el más exitoso en la historia de la NFL; pero para llegar a ese sitio, primero desarrolló otra de sus máximas virtudes: aprovechar hasta la mínima oportunidad. Por eso, el 23 de septiembre de 2001 aprovechó la lesión de Drew Bledsoe para hacerse de la titularidad y, gracias a su buen desempeño, nunca más volvió a soltarla.

Esa misma temporada condujo a los Pats hasta el Super Bowl XXVI, midiéndose contra Los Carneros de San Luis. Una vez más Brady y Nueva Inglaterra partieron como los underdogs, pero el chico inexperto demostró tener espolones de campeón al exhibir esa tarde otra cualidad fundamental que todo equipo de la NFL busca en un quarterback franquicia: crecerse en los momentos cruciales, y sobretodo, ser capaz de montar una última serie ofensiva ganadora. Así lo hizo al completar 8 pases consecutivos que condujeron a Nueva Inglaterra hasta la yarda 30 de los Carneros para que, con tan solo siete segundos en el reloj, Adam Vinatieri les diera el triunfo al anotar un gol de campo de 48 yardas. Eso no es nada extraño. En el gimnasio de los Patriotas solo hay una austera leyenda: “Do your job”, dicho lema define a la perfección el porqué del éxito de los New England Patriots, quienes crearon una filosofía fundamentada en el trabajo, el esfuerzo y la correcta ejecución de las tareas cotidianas.

Dentro de su esquema organizacional se tiene la firme creencia de que la nobleza del trabajo y el sudor del esfuerzo diario superan al talento. Por eso, al reclutar jugadores, priorizan la fortaleza mental, la inteligencia, la unión de equipo, la adaptabilidad, y, sobre todo, la ética de trabajo por encima de las estadísticas individuales.

Cada jugador tiene claro que la única estrella en la organización es el propio equipo. Asimismo, dentro de sus políticas más controversiales sobresale la creencia de que todo jugador es reemplazable. Razón por lo cual nunca hipotecan la estabilidad económica del equipo en aras de otorgar un contrato multimillonario a largo plazo a sus jugadores. Esa es la directriz que le ha permitido a New England ser competitivo durante casi dos décadas.

¿60 millones de dólares o anillos de Súper Bowl?

Más allá de ser la imagen del equipo, The G.O.A.T, cumple a la perfección con una de las encomiendas principales que se le inculca a cualquiera que firme con la plantilla de Massachusetts: hacer lo que se le ordene. Inclusive en el aspecto económico, ya que, según datos de Business Insider, Tom Brady ha sacrificado hasta 60 millones de dólares debido a sus constantes reestructuraciones de contrato. ¿Por qué si es considerado el mejor quarterback de todos los tiempos y emblema de la NFL acepta un sueldo muchísimo menor a lo que vale? Sencillamente porque Brady es un líder nato y sacrifica su paga para que la gerencia Patriot pueda armarle equipos competitivos en vías de volverse contendientes al título. Para él siempre lucirá más un anillo de Súper Bowl en la vitrina de su casa que un millón de dólares en su cuenta bancaria.

El propio informe de Business Insider publicó que, en la actualidad, en la NFL existen cerca de 40 jugadores que devengan un salario mayor al suyo, por ejemplo, Matt Ryan, QB de los Halcones de Atlanta y octavo deportista más rico del mundo según Forbes, cobra el doble de lo que percibe Tom Brady. Claro que, a diferencia de cualquier ciudadano común, puede darse el lujo de reducir su salario sin tener que preocuparse por cubrir sus gastos de fin de mes, ya que la fortuna amasada en conjunto con su esposa, Giselle Bündchen, asciende a los 580 millones de dólares (400 son de ella), pero el hecho de que Brady no le importe reducir su sueldo con tal de estar siempre vinculado a los Patriots resulta gratificante. Sin duda es una ideología fuera de moda en la actualidad, ya que es un hecho que cada vez es mayor el número de súper atletas que sobreponen el aspecto monetario al deportivo.

La vida comienza a los 40

¿Qué significa cumplir 40 años? ¿Un período donde todo el bagaje y las experiencias acumuladas nos vuelven más maduros, serenos y, sobre todo, asertivos para conquistar la metas que se soñaron en la juventud? Tom Brady optó por esta opción ya que en una liga saturada de jóvenes playmakers que, semana a semana, exhiben su portentoso atletismo, él, a sus 41 años y 219 días, se convirtió en el jugador de mayor edad en ganar un Súper Bowl. Tom Brady, con su sexto anillo de Super Bowl, ocupa el trono de la NFL no por la distancia a la que lance el ovoide, sino por el liderazgo e inteligencia que demuestra dentro del emparrillado y que fue adquirido a través de sus casi dos décadas dentro de la liga; sus estadísticas así lo demuestran, especialmente en lo cuantitativo, es decir, los campeonatos. Cinco de sus nueve apariciones en un Súper Domingo fueron a partir de que cumplió 33 años, ganando, de los 33 a los 41 años la mitad de sus seis anillos de Súper Bowl; por lo tanto, el tiempo, en vez de disminuir su eficacia, la ha perfeccionado.

La edad es sólo un número

Ejemplos como el de Tom Brady, quien alcanzó el pináculo de su carrera después de los 36 años, son prueba de que la edad solo es una limitante mental. Gracias a eso, muchos hombres y mujeres de su misma edad, a través del ejemplo de Tom Brady, saldrán del anonimato al que los relega la sociedad para percatarse de que nunca es tarde para alcanzar un objetivo. Quizá no podrán jugar en la NFL, pero sí animarse a practicar un deporte, escribir un libro, estudiar un idioma, amar o lo que es mejor, ¡volver a vivir!
Brady lo confirma con estas palabras: “Muchas personas que han sido bendecidas con talento no siempre lo desarrollan. Otros, como yo, no fuimos tan afortunados, pero somos más competitivos y tenemos un corazón más grande. No me gusta que la gente crea que mi vida ha sido fácil, porque he trabajado duro. Tengo la certeza de que cada uno se labra su futuro y es responsable de lo que le pasa. Claro, se necesita suerte y yo he tenido mucha, pero entre más duro he trabajado, más suerte he tenido”.