¡Qué NO debes hacer cuando vas al gimnasio!

Recuerda que toda buena o mala conducta es un espejo de una belleza más infinita y etérea que la física: la del alma.

  1. Recoge y deja en su lugar el equipo que utilices. Las obligaciones de los instructores no incluyen poner en su lugar el equipo para entrenar, y aunque haya personas asignadas para esta tarea, es un gesto de cortesía recoger las mancuernas y discos con los que se haya trabajado. También recuerda que si dejas tu equipo tirando en el piso se incrementa el riesgo de que tú o los demás visitantes se tropiecen y sufran alguna lesión.
 
  1. El desodorante, tu mejor amigo. Es típico ver a usuarios que gastan mucho dinero en suplementos y ropa deportiva, pero se les olvida un grandísimo detalle a la hora de entrenar: ¡usar desodorante! Créeme a ninguna chica se le hace sexy una persona que huela mal, al contrario, le resta puntos; por eso es buena idea llevar en tu maleta un desodorante o loción corporal para estar protegido de este contratiempo. Por otra parte, si sueles sudar mucho, carga en todo momento con una toalla para que seques los residuos de sudor que dejes en los aparatos que utilices. ¡Todos te lo agradecerán!
 
  1. No te instales de por vida en los aparatos. Nada más fastidioso que las personas que se tardan horas en desocupar un aparato, o peor aún, cuando ni siquiera lo están ocupando y solo lo usan como una especie de sofá en donde se sientan a pensar acerca de la levedad del ser.

 
  1. Di no al efecto yo-yo. Es habitual observar a individuos que entre más progresos obtienen, más egocéntricos se vuelven y pareciera que todo el gimnasio es su territorio: a esto se le llama el efecto yo-yo. Eso no es nada cortés por lo que lo más caballeroso es alternar con los demás, pues la camaradería educada hace más placentero el entrenamiento y ayuda a que la motivación continúe a tope.
 
  1. ¡Cien años de maldición a las personas que se la pasan en el celular! Por mucho, la conducta peor vista dentro del gimnasio es el uso excesivo del celular. Desafortunadamente abundan las personas que por estar contestando su whatsapp o tomándose selfies a diestra y siniestra con su dispositivo móvil se vuelven un estorbo que impide que el resto de usuarios alternen en los equipos.

 
  1. Sé educado con todo el staff. A nadie le hace daño saludar y darle las gracias a al staff del gimnasio al entrar y salir. Todos tenemos días que llegamos a entrenar de malas o estresados, pero el personal no tiene la culpa de ello; en cambio, sí sabrán hacerte mejor el resto del día y que te sientas de la mejor manera en tu segunda casa: el gym.
 
 
  1. No distraigas a las personas durante su entrenamiento. Pareciera algo sencillo, pero la correcta ejecución de un ejercicio requiere de un alto grado de concentración, razón por la cual no es aconsejable interrumpir a las personas en esos momentos. Es mejor esperar a que terminen de realizar su rutina para retomar la conversación.
 
  1. El gym no es para ligar. Las mujeres utilizan outfits con lycras, tops o shorts por una razón de comodidad, más nunca para provocar. Tal vez esta recomendación te duela en tu ego varonil, pero te aseguramos que el gran promedio de las mujeres no van al gimnasio a ligar, sino simplemente a ejercitarse o relajarse y lo que menos quieren es ser abordadas por el clásico galán de gimnasio, por lo que les resulta nefasto percatarse que son objeto de miradas lascivas por parte de los hombres. Recuerda que un cuerpo hermoso se admira pero no se destruye con las miradas.
 
  1. Dí no al síndrome de Tarzán. Seguramente estarás de acuerdo en que es poco apropiado que algunos hombres se la pasen gritando o gruñendo al momento de cargar cierto peso para tratar de llamar la atención de las mujeres. Eso no sólo los hace verse mal, también es molesto para todos los que tengan la mala suerte de contemplar el espectáculo.
 
  1. La modestia es básica. Nadie nace con un cuerpo fitness y todos, absolutamente todos, en algún momento fuimos el clásico chico flaquito o gordito inexperto que con más pena que seguridad se inscribió a un gimnasio. Razón por la cual, si ves a una persona nueva, acércate, salúdala y, en la medida de lo posible, apoyala con cualquier duda que tenga acerca de su rutina de entrenamiento. Toma en cuenta que para muchos de ellos “sobrevivir” a las primeras semanas en el gimnasio, donde abundan los egos al por mayor, puede resultarles un tanto intimidante. Ya están librando su propia batalla interna por superarse y lo que menos necesitan son actitudes déspotas y soberbias que les añadan piedras en el camino. Contribuyamos con un buen compañerismo a quitar esa mala imagen de superficialidad y egolatría que se le achaca al estilo de vida fitness.