Pequeños gigantes del deporte

Con esto se demuestra que la grandeza comienza desde pequeños.

Lionel Messi
La infancia de “La pulga” distó de ser sencilla, ya que a los once años se le detectó que sufría de una alteración hormonal que impedía su desarrollo físico. Los doctores indicaron un tratamiento a base de hormonas de crecimiento que excedía, por mucho, el precario presupuesto familiar; dicha situación puso en entredicho que se convirtiera en futbolista profesional. Afortunadamente, el Barcelona costeó su tratamiento a cambio de que firmara con la entidad catalana su primer contrato profesional. El resto es historia.

 
Stephen Curry
Desde muy temprana edad creció en el centro del entreteje y la parafernalia que envuelve a la NBA debido a que es hijo de Dell Curry, ex basquetbolista de los Hornets de Charlotte, Raptors de Toronto, etcétera. Su carismática personalidad empezó a llamar la atención desde sus años mozos, tras grabar al lado de su padre, un comercial para Burger King.

 
Lewis Hamilton
Anthony Hamilton, padre del ahora pentacampeón de la F1, tuvo hasta cuatro empleos al mismo tiempo con tal de poder costear los gastos de su pequeño vástago en sus primeros años en los karts. El señor Hamilton reparaba computadoras, configuraba máquinas de bebidas, era obrero en una ferroviaria inglesa y hasta chofer. Su sacrificio paternal fue premiado cuando Lewis Hamilton, con apenas 15 años de edad, firmó su primer contrato con McLaren, que de inmediato se hizo cargo de solventar todos los gastos de sus carreras.
 
Tom Brady
Durante su infancia, su máximo ídolo era el legendario Joe Montana, quarterback de los 49´S de San Francisco, quien se volvió su ejemplo a emular. Montana fue la razón principal por la que Brady prefirió dedicarse de lleno al futbol americano en vez de al béisbol, deporte donde también destacaba como cátcher; inclusive, en la preparatoria fue reclutado por el Montreal Express. Las Grandes Ligas perdieron a un cátcher, pero la NFL ganó al mejor QB de todos los tiempos.

 
Cristiano Ronaldo
CR7 es uno de los deportistas más ricos en la actualidad, pero tuvo que pagar un precio muy alto para lograrlo. Con tan solo 11 años de edad se separó de su familia en Madeira para enrolarse a las fuerzas básicas del Sporting de Lisboa, motivo por el cual solo podía ver a sus consanguíneos cada cuatro o cinco meses. Tiempos complicados que forjaron su aguerrido carácter.

 
LeBron James
Su mamá, Gloria James, le regaló su primer balón de baloncesto a los seis años para que se entretuviera mientras ella iba al trabajo. LeBron, complacido, adaptó una caja de cartón, que servía para guardar botellas de leche, como canasta para poder jugar en la calle. Este pasaje de su vida lo inmortalizó ya en la NBA en algún modelo de sus tenis con la leyenda “Milkcrate technology”.

 
Saúl Álvarez
Desde su infancia, “Canelo” aprendió a ganarse el pan y la sal en base al trabajo y el esfuerzo diario, ya que con menos de seis años de edad vendía paletas de hielo en los camiones de la ruta Juanacatlán- Guadalajara. Asimismo, en la primaria sufrió de bullying, razón por la cual se adentró en el boxeo como medida para aprender a defenderse y dejar de ser el blanco de mofas.
 
Roger Federer
“Su majestad” es considerado el mejor tenista de todos los tiempos, pero pocos saben que de niño llegó a jugar en las fuerzas básicas del F.C. Basel, club emblema de su ciudad natal. Roger, al igual que en el tenis, tenía cierta pericia como futbolista, desempeñándose como medio ofensivo y en cada partido soñaba con ganar la Champions League. Al decidirse por el tenis, levantar “La orejona” quedó en una fantasía, pero a cambio suma 20 Grand Slams. ¡Excelente deal!

 
Serena y Venus Williams
Las gemelas Williams suman, entre las dos, 30 títulos de Grand Slam, volviéndose, por espacio de más de dos décadas, una fuerza dominante en la WTA. Pero la raíz de su éxito proviene de su dura infancia en Compton, California, localidad plagada de violencia y pandilleros; en medio de esta selva de asfalto diariamente se sometían a arduos entrenamientos de más de cinco horas, en canchas públicas, bajo el riguroso yugo de su padre, Richard Williams.
 
María Sharapova
María, con apenas siete años de edad, en compañía de su padre Yuri, abandonó Rusia para integrarse a la Academia de Nick Bolletteri en Florida, Estados Unidos. Su aventura “en la tierra de las oportunidades” comenzó con tan solo 700 dólares en la cartera, insuficientes para pagar los 35 mil dólares que costaba un año en la Academia. Por lo cual, María abandonó la escuela por dos años y su padre trabajó hasta dos turnos completos por día para cubrir los gastos.
 
Raúl Jiménez
El delantero surgido de las fuerzas básicas del América, desde niño se visualizó triunfando en el futbol internacional, ya que durante una de sus vacaciones familiares en Madrid tuvo la oportunidad de visitar la sala de trofeos del Santiago Bernabéu. Justo al ver la Bota de Oro de Hugo Sánchez, Raúl le afirmó a su padre que un día sería un futbolista igual de bueno que “Hugol”; sus palabras se volvieron proféticas, ya que actualmente suma diez goles con el Wolverhampton.
 
Tiger Woods
Prácticamente desde su nacimiento, Tiger se volvió el más grande fenómeno mediático del golf, ya que con apenas once meses de edad, su padre, Earl Woods, le regaló un putt para que empezara practicar sus primeros tiros. A los dos años se ganó la empatía de muchos televidentes en Estados Unidos al aparecer en el programa “The Mike Douglas Show”, para hacer gala de su maravilloso y natural swing, arrancando los aplausos del público y la carcajada del conductor Bob Hope. Esta fue la primera raya del Tigre.