Paola Espinosa, ama de su propio destino

SetPoint platicó en exclusiva con esta portentosa atleta, a quien admiramos porque ha encontrado el modo de combinar sus hazañas profesionales como clavadista, con el rol de madre.

En la noche que me envuelve, negra, como un pozo insondable, doy gracias al Dios que fuere por mi alma inconquistable.
En las garras de las circunstancias, no he gemido ni llorado. Bajo los golpes del destino mi cabeza, ensangrentada, jamás se ha postrado

Más allá de este lugar de ira y llantos
Acecha la oscuridad con su horror
Y sin embargo, la amenaza de los años me halla, y me hallará sin temor
Ya no importa cuán estrecho haya sido el camino Ni cuántos castigos lleve a mi espalda: Soy el amo de mi destino Soy el capitán de mi alma

Las anteriores líneas conforman el poema “Invictus”, escrito en el siglo XIX por William Ernest Henley y que Nelson Mandela recitó diariamente durante sus años en prisión para mantener intacta la fortaleza de su inconquistable espíritu. Mismo con el cual, años después, liberó a toda una nación del cáncer del apartheid.  
  
En pleno siglo XXI, con la misma ferocidad que la lucha de Mandela, millones de mujeres en México sortean batallas para dignificar a su género en una sociedad donde el hecho de ser mujer, más que un privilegio, se torna un reto y un peligro latente. No obstante, su valentía es más grande y pese a tener que coexistir con el machismo ceñido hasta la raíz de la idiosincrasia del mexicano, escriben casos de éxito como el de Paola Espinosa (doble medallista olímpica, campeona mundial en Roma 2009 y en miras de sus quintos juegos olímpicos), que se han vuelto amas de su propio destino y capitanas de su alma. Se trata de damas todo terreno con brújula y esencia propia que destacan como profesionistas, deportistas, esposas, madres y, en su plenitud, demuestran que, en efecto, las mujeres pueden hacer, y bien, más de dos cosas a la vez.


Paola, ¿qué es más difícil, ejecutar un clavado de tres vueltas y media de holandés o cumplir con tus responsabilidades como madre?
Es mucho más difícil ser mamá porque cuando me subo a una plataforma a ejecutar un clavado bastante complicado sé que puedo dominar totalmente mi cuerpo. En cambio, el hecho de ser mamá sí me genera un poco de miedo porque me enfrento a algo que todavía estoy descubriendo, que no he aprendido por completo.

En esta etapa de tu vida, ¿qué te resulta más satisfactorio, mantenerte como la clavadista mexicana en conseguir más medallas en Juegos Olímpicos y Panamericanos, o llegar a casa después de un arduo entrenamiento y escuchar que tu hija te dice “mamá, te quiero” o un “estoy orgulloso de ti” por parte de tu esposo?
Llegar a casa y que me vean como Paola, la mujer o madre, que se fue a dar lo mejor de ella en su trabajo y ser recibida con un abrazo o un beso, demostrándome su cariño incondicional son aspectos que aprecio mucho.Sentimentalmente, en mi corazón, valen muchísimo más que cualquier circunstancia que pueda pasarme fuera de mi casa. Aunque eso no le quita su valor a todo lo que he trabajado durante más de la mitad de mi vida, que son mis medallas o un clavado perfecto; son cosas que también me llenan de orgullo.

¿Te gustaría que tu hija también se dedicara a esta disciplina? Sabemos que lo trae en los genes, ya que sus papás son clavadistas.
Claro, no lo vamos a poder evitar. Realmente quisiera que se dedicara a lo que en verdad le guste; si son los clavados, pues qué mejor que sea yo quien pueda darle, tanto los consejos como la oportunidad, para hacerle el camino más fácil puesto que ya he transitado por donde ella caminará y esta experiencia acumulada me hace saber de qué se tratan los clavados. Entonces, seguramente, la podría ayudar en ese sentido.

¿Te ha costado el proceso de adaptación de dejar atrás la plataforma y enfocarte en el trampolín de tres metros?
Bastante. Tuve que trabajar muchos cambios físicos, como subir de peso. Como atleta, estaba acostumbrada a una alimentación para bajar de peso, pero llevar una dieta para ganar tono muscular es mucho más complicado; esta parte fue el cambio físico mas importante que tuve que hacer. Técnicamente, el trampolín no me resulta desconocido, pero dedicarme de lleno al trampolín de tres metros, sí ha sido complicado.

Las mujeres han logrado grandes éxitos en el deporte nacional, ¿qué hay en su espíritu que las hace sobresalir, no solo deportivamente, sino en cualquier área?
Somos mujeres muy valientes, sin miedos a la hora de afrontar cualquier reto; tenemos claro que con mucho trabajo, disciplina y dedicación se logra todo. Además de ser mujeres valientes, combinamos otras cualidades porque también somos mujeres trabajadoras con tolerancia al dolor, a la decepción, a saber ganar y perder. Sin duda que este todo, como conjunto, nos prepara para ser mujeres exitosas.

De cara a clasificar a tus quintos Juego Olímpicos, Tokio 2020, ¿ tu principal objetivo será servir de ejemplo a las mamás de que es posible destacar profesionalmente, y a la par, cumplir con sus deberes?
Así es. Quiero que las mamás y mujeres mexicanas se den cuenta de que la maternidad no está peleada con seguir cumpliendo nuestros sueños. Claro que es una gran responsabilidad y trabajo, pero no debemos dejarnos a un lado, sino simplemente seguir trabajando y luchando, ahora con la motivación de que hay alguien que nos espera en casa y que esa personita tan especial, en un futuro, seguirá el ejemplo que le demos. Además, busco recalcarle a toda mujer, no solo a las mamás, lo importante que es lograr una armonía entre el desarrollo profesional y personal.


¿Qué papel juega en la estabilidad emocional de un atleta el apoyo de su equipo de trabajo y sus familiares?
Si en estos momentos de mi vida careciera de estabilidad emocional, no podría funcionar bien como atleta. El hecho de llegar a mi casa y tener una familia, una responsabilidad como madre, como esposa, me brinda la armonía suficiente para que cada vez que me suba al trampolín lo haga tranquila, llena de emoción y con una actitud positiva. La estabilidad emocional tiene mucho qué ver con la motivación y creo que estar motivada es lo que estoy buscando diariamente para poder cumplir con mi objetivo principal que es llegar a Tokio 2020 y conseguir una medalla más para mi país.

En tus inicios, ¿fue difícil abrirte camino en esta disciplina que, hasta antes de ti, era dominada por hombres? 
Fue complicado precisamente porque había una gran historia en los clavados en México, pero no existían dentro de él mujeres medallistas olímpicas, y menos se esperaban medallistas olímpicas desde la plataforma de diez metros, que es una prueba más fuerte y que, a ojos de muchas personas, puede parecer un tanto ruda. Me costó trabajo abrirme camino, pero nunca quité el dedo del renglón, fui muy terca en lo que quería, que, primero, era ir a unos Juego Olímpicos y, posteriormente, ser medallista olímpica. Gracias a todo mi trabajo, a la educación recibida en casa, al esfuerzo de tantos años, lo pude lograr y no nada más una vez, sino que soy doble medallista olímpica.

Eres ejemplo de poder femenino, ¿aún existen estereotipos que afecten la imagen de la mujer en el deporte mexicano?
En ese sentido vamos mejorando, esta época está cambiando a causa de que existimos muchas mujeres que estamos dando la cara por México. Con nuestro esfuerzo hemos logrado que nos tomen mucho más en cuenta en diferentes deportes, no solo en los que han dado resultados. Esto es posible gracias a la labor titánica de miles de mujeres que diariamente demostramos nuestra capacidad y que podemos alcanzar cualquier meta. Aunque, claro, falta muchísimo por hacer, pero esa mentalidad excluyente está cambiando, poco a poco.

Es muy común que se juzgue al atleta de alto rendimiento sin saber la historia que carga a sus espaldas. ¿Te moldeó el carácter el hecho de tener que dejar tu hogar y tu familia en La Paz, a los 11 años de edad, para radicar sola en la CDMX en la búsqueda de tu sueño?
¡Imagínate! Me fui sin mi familia a vivir un sueño, que no fue nada sencillo porque me golpeé mucho en la alberca, porque sufrí, porque lloré mucho, porque me dolió, porque extrañaba a mi hermana y a mi papá; porque a pesar de que mi mamá se vino conmigo a la CDMX, solo la veía los fines de semana. Entonces, claro que fue muy duro perderme momentos emotivos de la familia, circunstancias que puedes pasar como una niña normal. En su momento no me importaba porque tenía muy claro lo que quería ser y que era el precio a pagar por hacer realidad mis sueños. Hoy soy muy feliz por esto, creo que todo en la vida son etapas y esa etapa la he podido vivir después, aunque sin recuperar esos recuerdos.


¿Todos los obstáculos que nos comentas valieron el costo a cambio de momentos como haber sido abanderada en unos Juegos Olímpicos o ver tu bandera en una premiación?
Claro que valieron la pena porque mi sueño era competir y conseguir una medalla en Juegos Olímpicos. Todos podemos tener miles de sueños, pero hay veces en que se logran cumplir y otras ocasiones en que no; afortunadamente, yo he tenido la oportunidad de hacerlos realidad las veces que he querido. Estoy muy satisfecha por el camino recorrido y no cambiaría nada porque, hoy por hoy, puedo enseñarle a mi hija esas medallas que con tanto trabajo y esfuerzo me gané y, definitivamente, todo ha valido la pena.

¿Todo atleta recibe infinidad de comentarios negativos a lo largo de su carrera, desde “no puedes”, “no eres tan bueno como…” hasta “no hay presupuesto”, ¿se necesita ser terco o seguro de sí mismo para destacar en el deporte?
Se necesita ser terco con uno mismo, no quitar el dedo del renglón para que esas negativas que recibimos como atletas en algún momento se conviertan en un sí. El trabajo diario es el que respalda a un atleta, así que no solo se trata de pedir, sino de trabajar para dar resultados.

¿Consideras que ya se cuenta con una estructura sólida en los clavados en México para que a tu retiro nuevas generaciones de clavadistas sigan sumando medallas al país y no se limite a un esfuerzo aislado?Por lo menos en el equipo al que pertenezco, aquí en Guadalajara, con el entrenador Iván Bautista, se cuenta con una muy buena escuela de clavados. Me encantaría que él también pudiera viajar a los estados a seguir haciendo esta labor de formación y de fomentar la afinidad en los niños hacia este deporte. Creo que los niños en México tienen un talento nato para sobresalir en los clavados, lo cual me deja tranquila porque sé que a mi retiro vienen muchas generaciones muy fuertes que seguirán dando la cara por el país.

¿Cuáles son tus metas para este 2019, en el que participarás en el Campeonato Nacional y en los Juegos Panamericanos de Lima, Perú?
Estoy muy contenta porque este Campeonato Nacional también es selectivo al Campeonato del Mundo y los Juego Panamericanos, que son competencias en las que anteriormente ya hemos conseguido pases para los Juegos Olímpicos. Si pudiera obtener mi pase desde este año sería formidable porque así ya solo me dedicaría a entrenar para la justa principal, que son los Juegos Olímpicos, sin transitar por curvas en el camino para, de esta forma, llegar al máximo de mi capacidad el día que tenga que estar en la mejor forma física y mental, en mi competencia de Tokio 2020.

¿Paola Espinosa ha sido la arquitecta de su propio destino?
Por supuesto que sí. Solo yo fui quien puso desde el primer granito de arena hasta la cereza del pastel en mi carrera. Yo lo construí, lo soñé, lo pensé y lo trabajé, así que eso me deja muy tranquila. Claro que reconozco que si bien fui yo la que me subí a una plataforma o un trampolín y la que se colgó una medalla, también mucho tuvo que ver la base sólida con la que cuento que es mi familia, mi equipo de trabajo y mis amigos que nunca me han dejado.


Una vitrina ilustre
4 participaciones en Juegos Olímpicos (Atenas 2004, Beijing 2008, Londres 2012, Rio de Janeiro 2016)
Doble medallista olímpica (bronce y plata en Beijing 2008 y Londres 2012, respectivamente, ambas en plataforma de 10 metros en clavados sincronizados)
Campeona Mundial en Roma 2009 en la plataforma de 10 metros. Convirtiéndose en la primera clavadista mexicana en obtener un título mundial
8 medallas de oro en Juegos Panamericanos
Con 8 preseas, es la clavadista con más medallas en la historia de los Juegos Centroamericanos
Abanderada del contingente mexicano en Beijing 2008
Encendió el pebetero en la ceremonia de apertura de los Juegos Panamericanos de Guadalajara 2011
Preside, desde el 2013, la Fundación Paola Espinosa que combate la obesidad y el bullying en la niñez