Novak Djokovic

El idilio entre Novak Djokovic y el tenis brotó desde el mismo instante en que éste empuño una raqueta con tan solo cuatro años de edad, en las canchas del Partizan Tenis Club de Belgrado

“Cada hombre es un pedazo de continente, una parte de la tierra. La muerte de cualquier hombre me disminuye porque estoy ligado a la humanidad, por consiguiente, nunca preguntes por quién doblan las campañas: doblan por ti”.

 
¿Por quién doblan las campanas?
Esta frase literaria pertenece al poema “Meditación XVII” que John Donne escribió en 1624 y que el escritor norteamericano, Ernest Hemingway, inmortalizó al usarla como título de su novela más conocida acerca de los horrores de la guerra civil española. Durante décadas el melodioso repique (o doblar) de las campanas de una iglesia, no solo en España, sino especialmente en los países balcánicos, se ligó a un contexto trágico ya que los campanarios, según la usanza, ejecutaban un toque frenético para indicar un peligro o un bombardeo, pues el olor a muerte se podía respirar a escasos pasos, carcomiendo hasta los huesos de miedo y desesperanza a sus habitantes. Inclusive, en la ¨Madre Patria¨ dicha costumbre sigue vigente: cuando algún católico fallece se da paso a un toque espaciado y solemne del campanario, que es conocido como “tocar a muerto”.
Eso hizo que el repique de as campanas se volviera una pesadilla para cientos de niños croatas, eslovacos y serbios, entre ellos Novak Djokovic, quienes vieron interrumpida la inocencia de su infancia al ser testigos de los ríos de sangre derramados por la denominada “Guerra Yogoslava” a causa de la desintegración de la antigua República Federal Socialistade Yugoslavia. Esos pequeños conocieron a muy temprana edad el rostro bélico y degradado del hombre y los devastadores alcances del odio. Un lado oscuro que aún habita en la sociedad y que, pese a todos los avances tecnológicos y culturales, nos remonta a nuestro instinto más primitivo.
 
El tenis, un búnker para refugiarse de la guerra
Hay amores que surgen desde el primer contacto, el idilio entre Novak Djokovic y el tenis brotó desde el mismo instante en que éste empuño una raqueta con tan solo cuatro años de edad, en las canchas del Partizan Tenis Club de Belgrado, pese a los esfuerzos infructuosos de su padre, Srdjan, un reconocido ex esquiador, porque su joven vástago practicara la misma disciplina.
Novak pasaba sus tardes pegándole a la pelota sobre muro de tenis situado a un costado de la pizzería de sus padres, ubicada en el centro invernal de Kopaonick, considerado el de mayor infraestructura para la practica del esquí en Serbia. La majestuosidad de la montaña y su acogedora tranquilidad fueron los únicos testigos de la dedicación del pequeño “Nole” por dominar la técnica de sus primeros tiros, al grado de gastarse la felpa de cada una de sus pelotas de tenis; contrastando con su intacto entusiasmo por convertirse en un futuro número uno del mundo, emulando así los pasos de Pete Sampras, a quien desde el televisor observó coronarse campeón de Wimbledon. Para lograr primero hay que imaginar, es un principio de la visualización, y su sueño de ser el mejor tenista lo ha hecho realidad en cuatro ocasiones, finalizando en la cima del ranking ATP en las temporadas: 2011, 2012, 2014, Y 2015.


Su empeño lo llevó a ser descubierto a los seis años por la leyenda del tenis yugoslavo, Jelena Gencic, quien también detectara el talento de otros grandes (como Mónica Seles y Goran Ivanisevic) volviéndose su madre tenística. Ella no solamente le enseño a Novak cuestiones tenísticas, sino también aspectos que moldearon su persona, como apreciar la música de Chaikovski y el gusto por los idiomas y la literatura; es decir, volvió al chico tímido de la montaña de Kopaonick en un hombre refinado.
“Jelena fue mi primera entrenadora y mi segunda madre, me enseñó muchas cosas que son parte de mi carácter. Siento la responsabilidad de continuar su legado; siempre trabajó con niños entre 5 y 13 años, nunca se casó ni tuvo hijos. El tenis era todo en su vida”, relata. “Nole” quien al ganar Roland Garros en 2016 cumplió el último deseo a su entrenadora, antes de que ésta falleciera: conquistar el único Grand Slam faltante en su carrera.
Las escasas preocupaciones de un niño promedio se limitan a asistir a la escuela o decidir a qué jugará con sus amigos por la tarde, pero este orden queda hecho trizas si una nación se encuentra en guerra. Para Novak Djokovic, al igual que para miles de serbios, durante los casi tres meses que duraron los bombardeos de la OTAN sobre Belgrado a causa de la Guerra de Kosovo, su preocupación era si al despertar compartiría de nuevo el pan y la sal con su familia. La añoranza de un mejor futuro y aferrarse a la vida, eran lujos por los cuales valía la pena soñar para no morir de realidad. Una que dejó como saldo el fallecimiento de más de 2500 personas y más de 10,000 heridos de gravedad a causa del asedio.
Con una ciudad devastada por el odio entre las diferentes etnias en Serbia, “Nole”, sobrevivió junto con el resto de su familia encerrado en un búnker, del que solo salía por las mañanas para entrenar, lapso durante el cual los bombardeos cesaban. Pero el simple hecho de entrenar se volvía una travesía donde jugarse la vida estaba implícito, además de que requería cierta logística. Era su propia entrenadora, Jelena, la encargada de elegir las canchas de tenis en función de dónde habían sido el día anterior los bombardeos de la OTAN, con la teoría de que los aviones de la coalición no volverían a elegir el mismo objetivo. Así entre bombardeos, mares de lágrimas, odas a la ruina, y la muerte acechando, se esculpió el carácter de hierro del 14 veces campeón de Grand Slams.
 “Recuerdo perfectamente los bombardeos, tener que salir corriendo a refugiarme en sótanos. No olvido el tercer o cuarto día de bombardeos, donde me caí cuando corría por la calle al búnker y vi perfectamente cómo los aviones soltaban bombas en edificios muy cercanos. Son imágenes que perduran en mi mente y que me ayudaron mucho a entender la vida. Soy más agradecido al superar situaciones críticas como las que vivió mi país”, recapituló.
La guerra, cruda por naturaleza, enseña a valorar los períodos de paz. No importa la raza, ni el tono de piel, el lenguaje de amor es universal y abarca a todos por igual; para una madre croata es tan reconfortante ver regresar a casa un hijo que fue a la guerra, como lo es para un niño serbio volver a compartir una tarde de risas con sus amigos de la escuela, sin importarle si son de una etnia albanesa o turca. Así lo celebró Novak Djokovic, quien el 10 de junio del 1999, al enterarse por la radio del cese definitivo de detonaciones en Belgrado, corrió eufórico a la terraza de su casa, gritando: “¡Nos salvamos, nos salvamos!”.
Los momentos de felicidad deben celebrarse porque no se sabe cuándo volverán a repetirse. Pese al cese de bombardeos de la OTAN en Belgrado, la ciudad atravesaba momentos de incertidumbre política y económicamente. Los padres de Novak entendían que no hay nada más decepcionante que un talento desperdiciado, por lo que enviaron a su hijo, con apenas 12 años de edad, a la academia de Nikola Dilie en Múnich, Alemania.
¨Nole”, solo, a kilómetros de distancia de sus padres, tenía muy claro que los apegos en la élite del tenis mundial deben erradicarse para dar paso a un espíritu nómada, capaz de adaptarse a cualquier circunstancia. Si los bombardeos y los casquillos de cientos de balas no hicieron mella en su carácter de hierro, menos se doblegaría por la melancolía. Así lo notó el propio Nikola Dilic: “Era un chico muy bueno para entrenar porque tenía aquello que se necesita en el corazón y la mente para triunfar, aquello que no se puede enseñar, se trae innato; me sorprendía de dónde emanaba ese espíritu tan denominado”.
La leyenda de Djokovic no tardó en empezar a escribirse y a los 14 años ya era campeón juvenil en Europa, a los 17 arrasó con campeonatos a nivel ITF y Challenger; ya en el máximo nivel, consiguió su primer corona ATP con 19 primaveras. Pero aún tenía una tarea por cumplir que de lograrla cimbraría toda una nación… ganar la copa Davis con Serbia.
 
La Copa Davis de 2010, un acto heroico al nacionalismo serbio
Serbia siempre ha sido una región con un gran contexto histórico, en la cual han coexistido diferentes etnias, cada una con distintas costumbres, religión y visión política. Esta diversidad la han llevado a estar en constante guerra desde tiempos remotos. En el siglo XIV fue un imperio medieval de gran extensión geográfica; del XVI AL XIX fue conquistada por el imperio Otomano. Después de la Segunda Guerra Mundial pasó a formar parte de la República Federal Socialista de Yugoslavia; como esta se dividía en seis naciones, junto con su eterna aliada, Montenegro, formó la República Federal de Yugoslavia, la cual en 2003 cambió de nombre a Serbia y Montenegro. Finalmente, con la separación de ambas naciones, Serbia pasó a ser un estado independiente en 2006.
Tanta inestabilidad en el último siglo ha repercutido en el ánimo de su población, deseosa de logros que recuperen el brío nacionalista, y anestesien el dolor de cientos de padres que a diario velan a sus hijos caídos. En Serbia basta tan solo caminar por sus calles para percatarse de que el fantasma de la guerra está presente en cada esquina. El sufrimiento humano en Belgrado, Kosovo y otros sitios se han vuelto cotidiano, como el desayuno de cada mañana. No así las alegrías, esas escasean y se cuentan con la mano, por lo que sonreír es un lujo que muchos han olvidado; enterrar a más de un millar de serbios asesinados en Kosovo tras es cese de los bombardeos de la OTAN han endurecido el alma de toda una nación.


El momento mas oscuro de la noche es el que se encuentra más cerca del amanecer Novak Djokovic encabezó la delegación de atletas que logró el éxito más importante a nivel deportivo en los doce años de independencia de Serbia: ganar la Copa Davis.
El camino de esta nación en la Copa Davis de 2010 distó de ser sencillo, en octavos de final dieron cuenta 3/2 de Estados Unidos, para emparejarse en cuartos de final con otra nación Bálcanica como Croacia, superándola 4/1. Ya instalados en semifinales en frente a República Checa, Djokovic y el resto de los tenistas Serbios vinieron de estar 1/2 abajo en la serie para ganarla 3/2, obteniendo su pase a la final, donde medirían fuerzas con Francia, hasta ese entonces nueve veces campeona de “La Ensaladera de Plata”. Novak Djokovic, Janko Tipsarevic, Víctor Troicki y Nenad Zimonjic fueron los cuatro “Mosqueteros” ungidos para jugarse la gloria ante el conjunto galo en una abarrotada Arena de Belgrado que reunió a las de 15 mil almas; eso parecía más un partido de baloncesto del KK Partizan, equipo y deporte de mayor popularidad en Serbia. En la cancha se desató una verdadera batalla deportiva debido a la paridad de fuerzas entre ambas escuadras. Al cese de las actividades sabatinas Francia lideraba la serie 2/1, a tan solo un punto de coronarse campeona.
Fue entonces cuando el temple de Djokovic salió a flote. “ Nole”, que había crecido en condiciones adversas, recordó la importancia de darle una alegría a su gente, por lo cual, fiel a su fortaleza mental, supo levantar el ánimo de sus compañeros para revertir el marcador. En Serbia aún es inolvidable ese mítico 5 de diciembre cuando, en primera instancia, Novak superó de manera contundente en tres sets a Gael Monfils, emparejando la serie 2/2. La victoria de “Nole” incendió el espíritu de su compañero, Víctor Troicki para que diera el partido de su vida y superara al experimentado Michael Llondra, 6/2, 6/2 y 6/3.
¿Serbia conseguía su primera Copa Davis? Trece mil aficionados, que años atrás vivían con miedo dentro de búnkers, ahora agitaban orgullosos la bandera Serbia con el águila bicéfala de plata, emblema del antiguo Reino de Serbia. A la par que coreaban cierta partitura de su himno “Desde la obscuridad de la tumba del hijo, celebrará Serbia el nuevo brillo, llegó la nueva era, Dios ¡Danos nueva felicidad!”. Para “Nole” ver a su nación rebosante de entusiasmo por ganar “La Ensaladera de Plata”, más que una nueva era, fue la mayor satisfacción que el tenis le ha dado.
Novak Djokovic es un fenómeno de masas en cualquier lugar, pero especialmente en su propio país, donde reúne a mares de gente deseosa de estar cerca del rostro máximo de la Serbia independiente. Misma que busca reflejar que es una nación que es arte, es historia, es deporte y mucho más que solo uno de los puntos de mayor tráfico de armas ilegales en Europa. Así lo han dejado entrever, tanto en los festejos de la consecución de la Copa Davis, como cuando “Nole” consiguió su primer Abierto de Australia en 2008: en el momento en que salió a recibirlo al balcón del ayuntamiento de Belgrado las campanas de las iglesias, ya no se le liga a un contexto fúnebre o de devastación, sino de esperanza y alegría con cada victoria de Novak. Si alguna vez visitas Belgrado y escuchas el repique de un campanario, y un turista pregunta “¿por quién doblan las campanas de la ciudad?” los locales responderán orgullosos “¡Por Novak Djokovic!”.
 
El conflicto en Kosovo
Las noticias actuales dan cuenta del temor mundial de que estalle una “Segunda Guerra en Kosovo”. Si bien las riñas entre Serbia y Kosovo no han detenido desde el cese de bombardeos de la OTAN en 1999 sobre Belgrado, existe la preocupación de que se incrementen las hostilidades a causa de las recientes acciones agresivas de las unidades armadas kosovares; a un lado a la disputa entre ambas repúblicas por el control de una central térmica al norte de Kosovo.
Kosovo, de manera unilateral, declaró su independencia de Serbia el 17 de febrero de 2018, con el apoyo de Estados Unidos y la mayoría de los países de la Unión Europea. Siendo actualmente reconocido como estado soberano por 112 de los 193 miembros de la ONU. No obstante, en el sentir de la mayoría de la población serbia, aún consideran a Kosovo como una región autónoma dentro de su territorio, formando parte clave de su historia e identidad; así lo ha dejado entrever Novak Djokovic “Kosovo es el corazón del país, ¿puedes imaginar un país es el que una mayoría en un estado dice que quiere ser independiente y lo hace? ¿Cómo se sentirían? Nos quitan algo que es nuestra historia, nuestra religión, todo lo que tenemos”, afirmó.
La separación de Kosovo es un asunto de diferencias de etnias: el 88% de su población son albaneses por tan solo un 8% de origen serbio. La religión también es una causa preponderante, ya que, al existir una gran mayoría albanesa, el 96% son musulmanes, contrastando con el 1.5% que son ortodoxos serbios. Situación excepcional si consideramos que la Iglesia ortodoxa es la religión de la mayoría en Serbia al ser profesada por un 85% de sus habitantes.
 
Los tres US Open de “Nole”
El carácter extrovertido de Novak Djokovic siempre ha embonado a la perfección con el bullicio y los grandes reflectores del Abierto de Estados Unidos. Aunado a su etiqueta de “showman”, el tenista serbio se ha coronado en tres ocasiones como campeón de Flushing Meadows.
1 US Open, faena serbia ante un toro de miura (2011)
En una final épica “Nole” supera a Rafael Nadal por 6/2, 6/4, 6/7 y 6/1, consiguiendo su primer Abierto de Estados Unidos. Más de cuatro horas de juego llevaron al límite físico y mental a ambos tenistas, al punto de que Djokovic requirió de asistencia médica en dos ocasiones.
2 US Open, paró al reloj suizo (2015)
Djokovic superó en cuatro sets por 6/4, 5/7, 6/4 a Roger Federer “el reloj suizo”.Marco perfecto para culminar con broche de oro un 2015 de ensueño, alzándose con tres de los cuatro “ Grandes” de la temporada y a uno de completar el Grand Slam en un mismo año, al perder la final de Roland Garros ante Stan Wawrinka.
3 US Open, amuralló a la torre de Tandil (2018)
En duelo de ex campeones del US Open, Novak se coronó por encima de Juan Martín del Potro, al barrer al argentino en tres sets corridos por 6/3, 7/6y 6/3. “Nole” y “la torre de Tandil”, quienes son amigos fuera de los reflectores, venían de dejar atrás severas lesiones que los habían alejado de las canchas por varios meses. Para de “Djoker” fue la confirmación del regreso de su mejor tenis, al ganar también Wimbledon.
 

La zona de los Balcanes, rica en deportistas de élite
 La extinta República Federal Socialista de Yugoslavia fue considerada como una verdadera potencia dentro del rubro del deporte. Tras su desintegración y la posterior independencia de los países balcánicos, la región sigue siendo una primera fuerza en diferentes disciplinas deportivas, principalmente básquetbol y tenis. Su privilegiada genética, pero sobretodo su mentalidad, al crecer en condiciones adversas producto de la cruel guerra, llevó a varios de sus atletas a conseguir importantes triunfos.
Selección de futbol de Croacia.
El mundo fue testigo del heroísmo de una nación tan pequeña y golpeada por la guerra como lo es Croacia. Liderados por Luka Modric e Ivan Rakitic se colaron hasta la final de la Copa Mundial de Rusia 2018, perdiendo frente a Francia y eliminando a una potencia como Inglaterra en semifinales. Luka “el diez croata”, actual Balón de oro del Mundial y ganador del premio “The Best” de la FIFA al mejor jugador del mundo de la actual temporada, vivió una infancia bastante dura al ser testigo, a sus seis años, de cómo su abuelo fue ejecutado por rebeldes serbios durante la guerra croata de independencia.
Mónica Seles.
Considerada el mayor prodigio tenístico femenino que ha dado Serbia, consiguió nueve Grand Slams, ¡ocho de ellos antes de cumplir 20 años! Nacida en Novi Sad, entonces perteneciente a Yugoslavia, vio afectado su frenético ritmo de victorias de Grand Slams en el Abierto de Alemania de 1993 al ser apuñalada por la espalda por un seudo aficionado de Steffi Graf. Tras el ataque su tenis no volvió a ser tan dominante, inclusive padeció severos trastornos de orden alimenticio y de ansiedad.
Drazen Petrovic.
“El Mozart del baloncesto europeo” fue el precursor de que los jugadores del viejo continente, especialmente bálcanicos, invadieran la NBA. El basquetbolista de origen croata, durante su estadía de cinco años en la NBA, portó las casacas de los Trail Blazers de Portland y de los New Jersey Nets; aún ostenta el tercer mejor porcentaje de triple (43.7), solo superado por Steve Kerr (45.4) y Humbert Davis (44.0) inclusive por encima de Stephen Curry (43.6) considerado el mejor encestador de tres puntos en la actualidad. Su genialidad con el balón llevó a que los Nets retiraran su dorsal número 3 en 1993.
Ana Ivanovic
Nacida en Belgrado, Serbia, el 6 de noviembre de 1987 destacó por su brillante talento tenístico, solo superado por su inigualable belleza. Ana ganó Roland Garros en 2008, superando a la rusa, Danira Safina. Imán de marketing para las Adidas, se volvió todo un fenómeno de popularidad para las nuevas generaciones de jovencitas practicantes del tenis. Actualmente, ya en el retiro, pasa sus días a lado de su esposo y ex emblema de la selección Alemana de futbol y Bayern Múnich, Bastian Schweinsteiger.
 
Numerología
A continuación, encontrarás algunas de las impresionantes cifras que forman parte de los logros de “Nole”. Estas cantidades son testigo de la alquimia que le permitió transmutar en éxito los años de miedo y dolor.
2.5 millones de dólares
Invierte anualmente para apoyar a la fundación Djokovic
10 mil niños
Entre tres a cinco años de edad, ha ayudado la Fundación Djokovic a comenzar su educación preescolar en Serbia.
14 de Julio de 2014
Fue la fecha en la que “Nole” se casó con Jelena Ristic. El feliz matrimonio ha procreado dos hijos: Stefan de tres años y Tara de apenas uno.
93%
Fue su porcentaje de victoria en 2015 al finalizar la temporada, con 82 victorias por seis derrotas.
43
Es el número de victorias consecutivas que hiló en 2011, antes de perder ante Federer en la semifinal de Roland Garros.
1
Primer y único jugador en ganar los nueve Master 1000 (Indian Wells, Miami, Madrid, Montecarlo, Roma, Canadá, Cincinnati, Shanghai y París.
8
“Nole” forma parte de los ocho tenistas que han completado el Grand Slam; en este grupo están incluidos: Fred Perry, Don Budge, Rod Laver, Roy Emerson, Andre Agassi, Roger Federer y Rafael Nadal.
5
Campeonatos ATP World Tour Finals, conocido anteriormente como el Torneo de Maestros, (2008, 2012, 2013, 2014, y 2015).
4
Temporadas han culminado como número uno del ranking mundial (2011,2012,2014 y 2015)
30 millones de dólares
Fue el monto del contrato por cinco años que firmó Djokovic con Lacoste en 2015.