Mundos Fantásticos


¿Qué magia poderosa poseen esos escritores que logran sumergirnos en sus ficciones y nos hacen creer sin la menor duda en situaciones o personajes que tratamos como reales, a pesar de que sabemos perfectamente que no existen?
Eso de que la literatura nos lleva a mundos distintos dista mucho de ser una mera frase poética. Lo cierto es que la narrativa de algunas obras está llena de tantos elementos reales que ala hora de que el escritor los entreteje con la ficción, lo hace de una manera en la que es imposible separar lo tangible de lo inventado y por eso muchos lectores fervientes viven atrapados en una especie de limbo. Y esto es especialmente curioso en el caso de ciertos lugares asociados con héroes o hechos literarios que los han llevado a convertirse en la Meca de los ávidos lectores quienes los convierten en lugar veneración, digno de visitar a sabiendas de que ahí … no pasó nada. Aquí tienes algunos de los más interesantes por si deseas unirte a la migración en pos de los héroes intangibles.


221 B Baker Street
Según sir Arthur Conan Doyle, su personaje, Sherlock Holmes, vivió en 1881 a 1904 en esta dirección ubicada en el West End, en Londres, una de las zonas más exclusivas de la ciudad. Holmes incluso compartió el lugar con el doctor Watson, quién se convertiría en su compañero de aventuras para resolver los misteriosos casos que descifraba gracias a sus asombrosas dotes de observación y análisis. Es por eso que este lugar es hoy en día un museo dedicado al detective más famoso del mundo y el cual recibe miles de visitantes al año. El edificio tiene tres pisos que se encuentran amueblados tal y como se describe en los relatos de Conan Doyle; el primer piso se supone que es el dormitorio de Holmes por lo que se ha cuidado de mantener con exactitud los detalles. De este modo estas historias no sólo se han vuelto inmortales, sino que han salido de los libros y se han vuelto tangibles para los fans de Holmes.

La catedral de Notre Dame
Aunque la historia se desarrolla entre las calles de París, este icónico edificio de la capital es el escenario principal de “El Jorobado de Nuestra Señora de París” de Victor Hugo. En la novela, Hugo describe que el maltrecho jorobado era tuerto, patizambo y con una mata de cabello que cubría su deforme rostro, por lo que se fundía fácilmente con las gárgolas que adornan la fachada de la catedral. Dada una descripción tan precisa, no es extraño que los visitantes que acuden al lugar lo recorran minuciosamente hasta llegar al campanario, que se supone que era el sitio favorito del noble jorobado. Seguramente en el fondo, todos esperan verlo aparecer sorpresivamente.

La casa de Julieta Capuleto
La obra inmortal de William Shakespeare, “Romeo y Julieta” sitúa a Verona como la cuna de Julieta, por lo que cientos de visitantes, tanto enamorados, como con el corazón roto, acuden a la Vía Cappello 23 de esta ciudad, pues se ha vuelto el símbolo del amor verdadero. Este palacete construido en el siglo XII fue designado como casa de este personaje debido a que en la fachada tiene una figura que hace alusión al apellido Capuleto. Los visitantes suelen dejar cartas de amor escritas a amores actuales, perdidos, viejos o bien, consultas a Julieta; las cuales son tan numerosas que las autoridades a cargo del lugar las retiran dos veces al año. Por cierto, el famoso balcón en el que Julieta y Romero se confiesan su amor fue añadido a la estructura de la casa en el siglo XX.