Los Super Bowls más emocionantes de la historia

Los Super Bowl son un evento que se convierte en un ritual en torno al cual familias y amistades enteras se reúnen en bares, restaurantes o en la casa de algún anfitrión para atestiguar cómo el también llamado “Súper Domingo” se torna en el escenario donde se separan los hombres de las leyendas del futbol americano. Aquí recapitulamos los que, desde nuestra perspectiva, han sido los más emocionantes.

Super Bowl XIII
Pittsburgh 35 - Dallas 31
21 Enero de 1979
Sede: Miami Orange,  Miami, Florida
MVP: Terry Bradshaw

Fue protagonizado por los dos equipos más populares de Estados Unidos y México, superando las altas expectativas, ya que pese a que ambas escuadras contaban con las mejores defensivas de aquella temporada, el cotejo se tornó un duelo ofensivo de tú a tú.
Terry Bradshaw brilló en todo su esplendor como quarterback de Pittsburgh, al sumar cuatro envíos de anotación y 318 yardas, por lo cual fue designado el MVP del partido. Pero los Cowboys vendieron cara la derrota frente a los Steelers, tanto, que pese a verse abajo 35-17 en el último cuarto y con escasos tres minutos por jugar, comandados por Roger Staubach, anotaron en dos ocasiones de manera consecutiva para colocarse a tan solo cuatro puntos del empate. La resurrección del equipo de “La estrella solitaria” finalizó tras una fallida patada corta que recuperó Pittsburgh para así consumir los últimos segundos y adueñarse de la victoria. Convirtiéndose así en el primer equipo en conseguir tres títulos de Super Bowl, todos obtenidos de la mano de su mítico entrenador, Chuck Noll.
En un Super Bowl de poder a poder los aficionados de Dallas aún se cuestionan cómo el ala cerrada, Jackie Smith, soltó un pase puesto a las manos en la zona de anotación, que de haber capturado, habría significado la victoria de los Cowboys. El quizás no existe y lo único cierto es que, por segunda vez en menos de cinco años, los Vaqueros de Dallas perdían un Super Bowl frente a los Steelers, dando inicio a una de las rivalidades más férreas en la historia de la NFL. 

 
Super Bowl XXIII
San Francisco 20 - Cincinnati 16
22 enero de 1989
Sede: Joe Robbie Stadium, Miami,Florida
MVP: Jerry Rice


Si te cuestionas porqué Joe Montana es considerado el mejor QB de todos los tiempos, encontrarás la respuesta observando algún video de la cardiaca victoria de los 49ers de San Francisco sobre los Bengalíes de Cincinnati en el Super Bowl XXIII.
El mítico dorsal 16 de los gambusinos forjó en este partido su etiqueta de leyenda, ya que pese a ir perdiendo 16 - 13, y con tan sólo tres minutos por jugar, tuvo el aplomo suficiente para comandar la última serie ofensiva ganadora de San Francisco, al recorrer en apenas once jugadas 92 yardas hasta la zona de anotación de Cincinnati. Culminando el drive con un envío de touchdown para John Taylor, con escasos 34 segundos en el reloj. Montana acumuló un total de 375 yardas por aire y 23 pases completos para, de esta forma, adueñarse del tercero de los cuatro Super Bowls que disputó a lo largo de su ilustre trayectoria, retirándose invicto en dicho departamento.


Super Bowl XXV
New York Giants 20 - Buffalo 19
27 enero 1991
Sede:  Tampa Stadium, Tampa, Florida
MVP: Ottis Anderson


La historia terrorífica de los Bills de Buffalo en Super Bowls escribió su primer capítulo al ser derrotados por los New York Giants de Bill Parcells. Siendo el primero de cuatro que perderían en fila.
La temible máquina ofensiva de hacer puntos de Buffalo fue brillantemente maniatada por un, hasta entonces desconocido, Bill Belichick, coordinador defensivo de Nueva York, limitándolos a sumar 19 unidades. El Super Bowl XXV resultó el más cerrado en lo que va de la historia de la NFL, al definirse por tan solo un punto de diferencia. Esto debido al alto grado de ejecución de jugadas de ambos equipos, ya que no hubo balones sueltos ni intercepciones. El primer y único error corrió a cargo de los Bills al fallar su pateador Scott Norwood un gol de campo de 47 yardas en los segundos finales que les costó la derrota. A casi 30 años del gol de campo fallido de Norwood aún bastantes seguidores de los Bills de Buffalo asisten a terapia psicológica para tratar de superar tan amargo momento. Moraleja… hay que aprender a soltar, pero aún más ¡aprender a patear goles de campo en un Super Bowl!


Super Bowl XXXIV
San Luis 23 - Tennessee 16
30 enero de 2000
Sede: Georgia Dome, Atlanta, Georgia
MVP: Kurt Warner

El primer Super Bowl de este siglo pasó a la historia por ser el único en el que la diferencia entre ganar y perder fue media yarda, sí, leíste bien, ¡una insignificante media yarda! Que para desgracia de los Titanes de Tennessee y fortuna de los Carneros, en ese entonces de San Luis, no fue tan irrelevante porque fue la distancia a la que se quedó el receptor, Kevin Dyson, de la zona de anotación en la última jugada del partido, tras recibir un envío de Steve McNair en la yarda tres, para, en una acción desesperada por darle alcance, ser derribado por el defensivo de los Carneros, Mike Jones, quien se convirtió en el gran héroe en el hasta ahora único título de Super Bowl de Los Rams.
En toda guerra hay más de un soldado que se coloca el traje de héroe, y si bien los reflectores apuntaron hacia Mike Jones, también Kurt Warner se colgó las medallas de más alto honor finalizando la tarde con 414 yardas y dos anotaciones, lo cual le valió la distinción al Jugador Más Valioso.
En duelo de ofensivas, el tridente de Kurt Wagner, Marshall Faulk e Isaac Bruce se impuso a la explosividad de piernas de Steve McNair y al poderío acarreando el balón de Eddie George.

 

Super Bowl XLIX
Nueva Inglaterra 28 - Seattle 24
1 febrero de 2015
Sede: University of Phoenix Stadium, Glendale, Arizona.
MVP: Tom Brady

Los Patriotas de Nueva Inglaterra son los amos y señores del suspenso en partidos de Super Bowl, tanto que prácticamente podríamos redactar un artículo exclusivo acerca de sus electrizantes partidos en esta instancia, pues la mayoría de ellos se han definido por una diferencia menor a siete puntos. Sobresaliendo dentro de este enlistado su victoria frente a los Halcones Marinos de Seattle en el Super Bowl XLIX.
En un partido lleno de volteretas, y con menos de dos minutos por jugar en el último cuarto, Nueva Inglaterra marchaba al frente en el marcador 28 - 24 antes de que los Seahawks entraran al emparrillado para su última serie ofensiva. Rápidamente, Russell Wilson, aún desde la yarda 40 de su propio terreno de juego, conectó con J. Kearse, quien tras varios malabares, que inclusive pudieron terminar en una intercepción, pudo quedarse con el ovoide a escasas cinco yardas de la zona de anotación contraria. Desatando en los aficionados de Los Patriots los peores recuerdos de cuando, debido a una recepción igual de inverosímil de David Tyree, perdieron ante los Gigantes de Nueva York el Super Bowl XLII.
 
La fortuna, que anteriormente le había dado la espalda a Nueva Inglaterra, esta vez les guiñó el ojo, pues los Seahawks, a tan solo una yarda de erigirse como bicampeones y en apenas su segunda oportunidad para anotar, en vez de seguir acarreando el ovoide con su mejor jugador, Marshall Lynch, decidieron atacar por la vía área. Mayúsculo error. Milésimas de segundos después el profundo, Malcom Butler, se erigió como el gran héroe al interceptar el envío de Russell Wilson y, con ello, otorgar el cuarto anillo de Super Bowl para el equipo de Foxboro, Massachusetts.
Cuando pensábamos que  no se podía experimentar mayor dramatismo en un Super Bowl, dos años después, el dúo Brady - Belichick volvería a sorprendernos en la edición LI.

 

Super Bowl LI
Nueva Inglaterra 34 - Atlanta 28
5 de febrero de 2017
Sede: NRG Stadium, Houston, Texas

Nunca se debe subestimar el corazón de un campeón, y menos aún si hablamos de los Patriotas de Nueva Inglaterra, quienes estelarizaron la remontada más épica en la historia de los Super Bowls, al recuperarse de una pesada losa de 3-28 a mediados del tercer cuarto para, finalmente, imponerse 34- 28 a los Halcones de Atlanta. Es decir,  hilaron 31 puntos consecutivos sin respuesta en el primer “Super Domingo” que requirió de tiempo extra para definirse.
Cuando todo indicaba que sería una abultada derrota para New England, los propios errores de Atlanta y su deficiente manejo de la posesión del ovoide, dinamitó la insurrección patriota. Otorgándole el tiempo suficiente a Tom Brady y compañía para revertir el marcador.
El triunfo Patriota se consumó gracias a la precisión casi quirúrgica al lanzar el ovoide de Brady al sumar dos pases de anotación en los minutos finales del partido. El primero, al conectar con James White y el segundo de doce yardas con Danny Amendola, ambos con sus respectivas conversiones de dos puntos. Pero el dorsal 12 de Nueva Inglaterra no hubiera podido completar la remontada sin el aporte vital de su corredor, James White, quien anotó por la vía terrestre en dos ocasiones.
Brady, de nueva cuenta, fue elegido como MVP al completar 43 pases en 62 intentos, para 466 yardas y dos anotaciones. De la manera más dramática Los Patriotas de Nueva Inglaterra levantaban su quinto título pero, sobretodo, demostraron que nada está escrito nunca en el deporte.