Los judas del deporte

Uno de los pasajes más recordados es la traición de Judas Iscariote, uno de los 12 discípulos del hijo de Dios, quien a cambio de 30 monedas de plata lo entregó a las autoridades romanas con un beso en la mejilla.

Con esa idea en mente, hicimos un recuento de los traidores en el deporte. Y es que a lo largo de la historia han existido varios “Judas” que atraídos, por el brillo del dinero o el éxito inmediato, ficharon con el equipo archirrival. Pecado capital que sus orgullosos ex hinchas no alcanzan a perdonarles de ninguna manera.

Babe Ruth
De los Medias Rojas de Boston a los Yankees de Nueva York
Año: 1920
 
Babe Ruth “El Bambino” marcó en todos los aspectos un antes y después en el béisbol. Uno de los momentos más polémicos sucedió en 1920, cuando el entonces dueño de los Red Sox, Harry Frazee, por la urgencia de conseguir capital económico para así financiar su obra de teatro “Rachel, Rachel” en Broadway, vendió a Ruth a los Yankees de Nueva York a cambio de 100 mil dólares; cifra que actualmente es ridícula, pero exorbitante para aquellos años. Lo cual hace a Frazee, y no a “El Bambino”, el verdadero “Judas” de esta historia, pues prefirió el brillo del oro que retener al artífice de la conquista de tres Series Mundiales y al dueño de la marca de batear, en 1927, 60 jonrones, cifra que por más de 30 años nadie pudo batir.
 
Fue tanta la ira y desilusión que le causó a Babe Ruth la noticia de su traspaso que desde ese momento surgió “La Maldición del Bambino”, quien maldijo al equipo con las siguientes palabras “Mientras jueguen en Fenway Park nunca volverán a ganar otra Serie Mundial”. Sus palabras resultaron proféticas ya que los Red Sox, por 86 años, no volvieron a coronarse en un Clásico de Otoño. En cambio, Babe Ruth causó un impacto inmediato en la actitud de “Los Bombarderos del Bronx” ya que antes de su llegada los Yankees tenían fama de ser un equipo pobre y perdedor, pero con él se sentaron las bases de su actual imagen de una plantilla adinerada, dominante y triunfadora. Bajo el bat y guante de “El Bambino” ganaron cuatro Series Mundiales.
 
Alain Prost
De McLaren a Ferrari
Año: 1990
 
El automovilismo, siempre competitivo, no está exento de traiciones. Y si bien Alain Prost formó parte de los excelentes pilotos que contribuyeron a que la década de los 80´s sea considerada como la época de oro de la Fórmula Uno, también es estigmatizado como uno de sus Judas más recordados.
 
El tetracampeón de la F1, cansado de compartir el mismo box con Ayrton Senna en McLaren y de sus constantes diferencias, emigró en 1990 a Ferrari, dispuesto a que ningún otro compañero de equipo le robara cámara. Su decisión, que más obedecía al hígado que a la mente, resultó ser un completo error, ya que el monoplaza de il caballino rampante no tenía un potente motor como el de McLaren, razón por la cual tuvo que conformarse con el subcampeonato de pilotos, por debajo de, ¿quién crees?, sí, ¡ Ayrton Senna!
Si la primera temporada del bajito piloto francés con Ferrari fue mala, la segunda y última fueron pésimas, ya que la escudería italiana no sumó ninguna victoria por primera vez desde 1980, frustrando la poca paciencia de Prost, quien no dudó en externar públicamente su descontento y quejarse por lo poco competitivo del monoplaza. La directriz de Ferrari, molesta de que exhibiera deficiencias internas, prescindió de sus servicios antes de que terminara la temporada.
 
 
Deion Sanders
De 49ers San Francisco a Vaqueros de Dallas
Año: 1995

 
“Mr Prime Time”, en 1995, haciendo gala de su mote encolerizó a la afición gambusina al anunciar que, pese a recién ganar el Super Bowl XXIX con San Francisco, partía a los odiados rivales de conferencia, los Vaqueros de Dallas. Tras llegar a un acuerdo por cinco temporadas y 30 millones de dólares con la plantilla de la estrella solitaria, se convirtió, hasta esa fecha, en el defensivo mejor pagado de la historia. Las críticas en California por parte de la prensa no se hicieron esperar, catalogando a Sanders de ser un mercenario que, seducido por el poder del dinero, prefirió enrolarse con los arrogantes Cowboys de Jerry Jones, en vez de seguir siendo, junto a Steve Young y Jerry Rice, los máximos emblemas de los 49ers de San Francisco.
La prensa californiana tenía cierta razón en sus juicios, ya que el fichaje de Sanders con Dallas principalmente obedeció a un tema de reforzar al equipo, pero también es innegable aceptar que se trató de una venganza personal por parte de su dueño, Jerry Jones. Al arrebatarles a los 49ers una pieza fundamental en su sistema de juego, el magnate texano debilitaba a su archirrival, pero sobretodo les cobraba factura por la derrota propinada a los Vaqueros de Dallas en la final de campeonato de la NFC la temporada anterior.
Deion Sanders de inmediato elevó el nivel de juego de Dallas, al grado de que en su primera temporada ganó el Super Bowl XXX frente a los odiados Acereros de Pittsburgh con un marcador de 27-17. Conquistando, por dos años consecutivos, un anillo de Super Bowl pero con distinto equipo ¿Valió lograrlo a cambio de ser conocido como el máximo Judas en la NFL? Cuatro años después, en 2000, volvería a cometer traición al firmar por una temporada con los Pieles Rojas de Washington, rivales empedernidos de división de Dallas.
 
 
Luis Figo
Del Barcelona al Real Madrid
Año: 2000

 
Por un amplio margen, este cambio es considerado la mayor traición en la historia del deporte. Llegó a tener tintes dramáticos ya que en algún momento la vida del propio futbolista y de su familia estuvo en riesgo al recibir amenazas de muerte por parte de seudohinchas del Barcelona. Corría la primavera del 2000 cuando Luis Figo, como medida para presionar a la directiva catalán de ofrecerle un lucrativo recontrato, decidió firmar un preacuerdo con Florentino Pérez, candidato a la presidencia del Real Madrid, quien volvió en su gran promesa de campaña el posible fichaje del volante lusitano.
 
A Luis Filipe Madeira Caeiro “Figo” el tiro le salió por la culata, pues nunca imaginó que Pérez ganaría las elecciones, ya que, el hasta entonces presidente madridista, Lorenzo Sanz, venía desempeñando una excelente gerencia. Pero consumado el triunfo en la boletas de Florentino Pérez, a “Figo” no le quedó más remedio que fichar con el conjunto merengue o pagar los 35 millones de euros de la cláusula de recisión de contrato. Emprendiendo el viaje hacia Madrid para ser presentado en una abarrotada conferencia de prensa en el Santiago Bernabéu como el fichaje, hasta esa época, más caro en la historia, por el que el Real Madrid desembolsó 61 millones de euros por sus servicios.
 
Esta noticia cayó como balde de agua fría para todos los nacionalistas catalanes, quienes, iracundos, veían partir a su mejor jugador y emblema del barcelonismo a las filas del acérrimo rival. Reavivando, de esta forma, los arraigados problemas socioculturales y separatistas entre Madrid, capital de España, y la región de Cataluña. A nivel deportivo y mercadológico el fichaje de “Figo” fue todo un éxito ya que a lo largo de cinco temporadas con el Real Madrid marcó 58 goles, conquistó 2 Ligas de España, 2 Supercopas de España, 1 Champions League, 1 Supercopa de Europa y 1 Copa Intercontinental. Asimismo, fue el primero de los cuatro “galácticos” (“Figo”, Zidane, Ronaldo y Beckham) que ficharon entre el 2000 y 2003 con el conjunto merengue.
 
LeBron James
De Cavaliers de Cleveland al Heat de Miami
Año: 2010

 
“King James”, si bien no fue decapitado por cargos de traición a la patria como el Rey Luis XVI en la Plaza de la Concordia, su fichaje con el Heat de Miami, no le generó otros calificativos en Cleveland más que el de traidor o desertor. LeBron abandonó a los Cavaliers luego de siete temporadas en las que nunca pudo llevarlos a ganar un campeonato, prefiriendo, en su ávido deseo por ganar “The Finals”, mudarse a Miami para ser arropado en la duela por el talento de dos jugadores All Star como Dwyane Wade y Chris Bosh.
 
Fiel a su fama de ser todo un showman, LeBron anunció dicha noticia en un programa especial titulado pomposamente “The decision”, transmitido en vivo a todo el país en un horario prime time en la televisión estadounidense. Cuando los aficionados de los Cavaliers en Cleveland se enteraron, más tardaron en apagar su televisión que en encender hogueras en la calle con el jersey “23” de James. Su inventiva para mostrarle su repudio llegó al grado de destruir anuncios publicitarios con su imagen y, en un juego de palabras, ponerle el mote de “Queen James”. Inclusive, el propio dueño de los Cavaliers de Cleveland, Dan Gilbert, lo tildó de desleal, traidor y hasta narcisista por haber anunciado su partida a través de un programa en horario estelar.
 
Segundas partes generalmente nunca son buenas, pero Lebron James fue la honrosa excepción a la regla. Cuatro años más tarde, como el hijo pródigo, volvería a enrolarse con los Cavaliers de Cleveland para saldar su vieja promesa, y en la temporada 2015-2016, remontar una desventaja de 3-1 contra Golden State para, en el séptimo y definitivo juego de “The Finals”, ganar el campeonato de la NBA, otorgándole de esta forma a la ciudad de Cleveland su primer título deportivo en 82 años. Sus súbditos que tiempo atrás prácticamente habían montado una revolución en su contra, de nuevo lo idolatraban en el trono. Así de cambiante e inestable es el estado de ánimo de todo aficionado.