La muerte en el arte

Ya sea que la propia existencia esté amenazada o, peor todavía, la de nuestros seres queridos, es una realidad que golpea de manera brutal. Por esta razón este dolor y/o miedo ha estado presente en las expresiones artísticas mediante las cuales se busca una puerta de salida para dejar fluir las emociones. Aquí tienes algunas de las obras más emblemáticas que plasman este tema.

Cabeza de esqueleto con cigarro
Vincent Van Gogh

Esta obra, que no está fechada, se encuentra en el Museo Van Gogh en Antwerp y se trata de una visión macabra, cuyo aire aterrador está logrado a base de una paleta de colores monocromática. Es una obvia alusión a la brevedad de la vida.
 
Saturno devorando a su hijo
Francisco de Goya y Lucientes

Aquí el tema de la muerte en esta obra de arte queda implícito. Entre 1819 y 1923 Goya entró en un periodo que se conoce como “pinturas oscuras”, el cual se sucedió a los dos años de enfermedad que lo postraron y lo dejaron sordo. Con estas pinturas, el artista dejó claro el terror que le causaba la posibilidad de recaer. La obra muestra el mito del dios Saturno (o Cronos para los griegos) devorando a sus hijos para evitar que lo destronaran. La sola idea de un padre atentando contra la vida de sus hijos es espantosa, pero tener una imagen de semejante aberración, hiela la sangre.
 
Vanitas
Pier Francesco Cittadini

Durante el medievo, esta clase de temas en las obras de arte se pintaban para reflexionar acerca de la muerte. En ese periodo eran populares los “vanitas”, cuadros con elementos cargados de simbolismo perenne como flores y hojas secas, relojes, libros y otros elementos. En esta imagen se ve un cráneo sobre libros, rodeados por opulentos manteles y tapices, lo cual es una manera de recordar que los lujos y el conocimiento no sirven de nada, pues todos tendremos el mismo fin.
 
Niña con máscara de muerte
Frida Khalo

Los críticos de la pintora mexicana afirman que este cuadro estilo art naif, en el que una pequeña usa una máscara de esqueleto mientras tiene a su lado una de tigre, es una alegoría del hecho de darse cuenta de la propia mortalidad. La máscara de tigre representa la manera desenfrenada de vivir, como si el mañana no existiera, de la cual la niña (es decir, el ser humano) se ha despojado para enfrentar su vulnerabilidad.