Fauna de basura

O por lo menos eso es lo que parece al ver la obra del artista portugués Bordalo II, quien utiliza basura para crear animales que se exhiben en diferentes lugares. Sus instalaciones son una forma de protestar en contra del consumismo que impera en la sociedad actual.

Bordalo II es un artista lisbonés a quien le preocupa que la sociedad se ha vuelto consumista, materialista y codiciosa, por lo que arrasa con todo lo que se encuentra a su paso, incluyendo los valores y los recursos naturales. Así que su trabajo ha estado enfocado en hacer conciencia de lo importante que es cuidar el planeta: “Creo, recreo, ensamblo y desarrollo ideas con materiales de desperdicio para llamar la atención acerca de temas como sustentabilidad y ecología”, dice Artur Bordalo, quien es nieto del artista Artur Real Bordalo, es por ello que añadió el II a su nombre artístico.

Homo homini lupus est
Esta locución latina que significa “el hombre es el lobo de los hombres” define muy bien el sentir de Bordalo II respecto a la devastación que la naturaleza sufre debido a la ambición. Crea animales de basura para resaltar los estragos en el medio ambiente provocados por la contaminación, porque la gente se siente más conectada con estos personajes.
 
La vida de Bordalo II ha estado rodeada de arte, no sólo por su abuelo, sino por toda su familia. Comenzó su carrera haciendo graffitti y se formó profesionalmente en la Universidad de Lisboa, en donde estudió la carrera de Artes Plásticas. Fue ahí donde se inclinó por trabajar la escultura, dando comienzo a su experimentación con materiales hasta que eligió trabajar con desechos para crear el estilo que le ha dado renombre internacional. Bordalo II descubrió el potencial de transformar la basura cuando, en una ocasión, reunió desperdicios con el objetivo de hacer un soporte para pintar. Al ver lo que podía lograr, se le ocurrió la idea de darles una nueva vida. Para él, el dicho: “la basura de un hombre es el tesoro de otro” es una constante.
 
“Mis instalaciones son el resultado del consumismo en su expresión más loca, la basura/ los desperdicios para mí son materiales vírgenes”.
 
Fauna local
Bordalo II opina que el arte que se exhibe en los lugares públicos de una ciudad es un vehículo eficaz para transmitir el mensaje de que es hora de hacer algo por el planeta. De hecho, Lisboa es una de las primeras ciudades que permite legalmente que los artistas urbanos pinten libremente las calles. Sin embargo, el trabajo del artista ha trascendido su ciudad natal y se ha abierto paso para llegar a ciudades como París, Las Vegas o Bakú, en Azerbaiyán.

Las obras que presenta en cada ciudad dependen de los materiales locales de los que pueda echar mano, por lo que nunca se sabe cuál será el resultado, pero sí el efecto: poner a pensar a quienes observan las instalaciones. Tal es el caso de la estatua de una madre osa con su osezno, la cual se exhibió en los jardines de Lisboa gracias al apoyo de la Fundación Caoluste Gulbenkian, que se dedica a apoyar el arte, la educación, la ciencia y las obras de caridad. En esa ocasión, el portavoz de dicha fundación afirmó que esa obra era una manera de reflexionar acerca del daño ecológico con el que tendrán que lidiar las siguientes generaciones. El mundo se ha vuelto loco y Bordalo II quiere ser una luz en medio de ese caos para guiar a los espectadores a una salida que, deseablemente, sea en favor del medio ambiente.

Proyecto 122
Bordalo II ha iniciado una campaña para llevar a cabo Proyecto 122. Su propuesta es crear un espacio físico que sea amplio y sustentable para que los artistas de Lisboa puedan trabajar libremente. Propone pagar el uso del lugar que le faciliten dándole a los niños diversas clases gratuitas como técnicas para trabajar la madera y la cerámica, clases de pintura, música, danza y otras expresiones artísticas. Para lograr este objetivo pide que se mande un mensaje de texto al +351 927 904 200 (marcación internacional) con el mensaje “122”, pues se trata de una votación y entre más mensajes se reciban, más probable es que consiga dicho espacio.