El que mucho abarca...

En su libro ”Los desmadres de Mym”, su autora, Mym Saro, desmitifica con ironía y mucho sentido del humor el multitasking, ya que para ella, diversificar la atención pulveriza la capacidad de concentrarse y hace que uno sea menos efectivo.

Las mujeres vivimos en modo multitasking. Ya sea que seamos madres o no, que trabajemos o no, lo cierto es que tenemos distintos roles y obligaciones qué cumplir y eso está bien; el problema es cuando tratamos de hacerlo todo al mismo tiempo. El resultado de esto es una serie de eventos que se caracterizan por estar llenos de pequeños (o grandes) errores que al final suelen causar frustración y mucho estrés cuando no conseguimos los resultados que esperamos.
En “Los desmadres de Mym” (editado por Aguilar), Mym Saro comparte el largo camino que la llevó a darse cuenta de que el multitasking no es siempre el camino. El 8 de marzo se celebra el “Día Internacional de la Mujer”, así que, con ese motivo quisimos hablar de este tema, tan propio de las mujeres (no que los hombres estén a salvo de esto), con una experta. En esta entrevista exclusiva para SetPoint, Mym nos da algunos de los puntos de vista que están en su libro y que son una guía para encontrar un punto de equilibrio en nuestras vidas.



¿El multitasking es una habilidad aprendida o innata?
Todos tenemos la habilidad de ponernos en modo multitarea, nuestro cerebro está preparado para ello, y lo hacemos constantemente. Por ejemplo, mientras conducimos estamos pendientes de varias cosas a la vez: miramos las señales de tráfico, la velocidad del vehículo, los cambios de marcha, activamos los intermitentes. Cuando aprendimos a conducir pensamos que no seríamos capaces de hacer todo eso al mismo tiempo, sin embargo, además, hablamos con nuestro compañero de viaje, miramos el paisaje o ponemos música. Es decir, la habilidad de estar a la vez en varias cosas es innata y la podemos desarrollar. De hecho, la hemos desarrollado demasiado.

¿Crees que para las mujeres ser multitasking es una necesidad o un mal hábito porque siempre tratan de resolverlo todo?
Las mujeres somos especialmente hábiles en la multiatención. Cuando vivíamos en cuevas el hombre necesitaba concentrarse en un objetivo, su presa, para poder cazarla y alimentar a la tribu. La mujer atendía el fuego mientras cuidaba de sus hijos, los amamantaba y fabricaba herramientas. En la sociedad actual no necesitamos desarrollar tanto nuestra capacidad de atención global, pero nos exigimos tanto a nosotras mismas que queremos estar a todo, hacerlo todo, para cumplir nuestras expectativas y las de los demás. Al final, nos enganchamos al multitasking, que es totalmente adictivo, y lo convertimos en una necesidad.

¿Se relaciona con la necesidad de controlar nuestra vida?
El multitasking nos genera caos y confusión porque nuestra vida se descontrola cuando queremos estar en todo al mismo tiempo. Sin embargo, es verdad que nos crea la ilusión de que controlamos nuestra vida. Si soy capaz de responder a un mail mientras atiendo una llamada y miro de reojo el Whatsapp me genera la idea de que no se me escapa nada. No es que queramos controlar nuestra vida, lo cual está superbién, sino que queremos controlar el caos que generamos en ella. La clave para controlar nuestra vida es la reflexión, pero solo si tenemos tiempo y actitud para reflexionar podemos tomar decisiones para controlar nuestra vida. El multitasking impide la reflexión.

¿Las ventajas del multitasking añaden o restan estrés a la vida de las mujeres modernas?
Durante años viví en modo multitasking, mucho antes de saber que tenía un nombre, en esa época vivía a base de la adrenalina que genera la hiperactividad. Tuve tres hijos en tres años, dirigía mi empresa, escribía y, por si fuera poco, realicé una maestría, además de ser esposa, hija, hermana… todos esos roles que vivimos. En ese entonces vivía y dormía en modo multitasking. Ahora que lo veo con perspectiva me doy cuenta de que fue excesivo. No creo que el multitasking tenga grandes ventajas en el largo plazo, al contrario, eso es al estrés como la levadura al bizcocho: lo aumenta.

¿Cuál es la mejor habilidad que poseen las madres?
Sin duda, la paciencia. No hay otra igual a esa. Podemos ser hábiles en muchas cosas: en comunicación, en comprensión, en resolución de problemas, en gestión de tiempos o de economía familiar. Pero la paciencia es la habilidad que más desarrollamos, hasta hacerla infinita.

En tu opinión, ¿las mujeres siempre han sido multitasking o es algo que ha surgido desde que han tenido que lidiar con sus obligaciones domésticas y profesionales?
Las mujeres hemos sido invisibles. Hemos llegado hasta aquí gracias a exploradores, científicos, políticos, geógrafos, médicos, inventores, pintores… como ves, muy pocas mujeres. Ahora que empezamos a ganarnos un espacio se ven nuestras habilidades. Siempre hemos sido multitasking, igual que siempre hemos sido buenas comunicadoras y buenas negociadoras. Las mujeres evitamos llegar al enfrentamiento buscando acuerdos, y somos capaces de dejar nuestro ego a un lado por el bien común. La ventaja para mí es que antes nuestras abuelas, además de ser invisibles y ser auténticas heroínas, no tenían la expectativa social. Ahora tenemos que ser más multitasking que nadie, es como si no serlo fuese una debilidad. Cuando dejé de serlo me disculpaba diciendo que solo podía hacer una cosa cada vez, no varias al mismo tiempo, como si fuera una debilidad. Ahora estoy empezando a presumir de ser monotarea.

El multitasking no exenta a las mujeres de cometer errores y equivocaciones, ¿qué recomiendas para lidiar con ese hecho?
Escribí “Los desmadres de Mym” para contar cómo lidiar con los errores y las equivocaciones que cometemos debido a eso. Mym le va contando al lector lo que le ocurre, y al final de cada capítulo da consejos para identificar si le pasa lo mismo, y qué hacer para resolverlo o sobrellevarlo. El primer consejo es reírse de una misma y del caos que a veces provocamos con nuestra hiperactividad.

Tips para concretar un proyecto personal
Como madre de familia numerosa,
Mym sabe bien cuáles son las trabas que puede encontrar cualquier madre que quiera abordar un proyecto personal. Estos consejos te ayudarán a mantenerte enfocada en tu meta:
1. Lo primero que necesitas es crear un lugar y un tiempo para pensar, leer y escribir. Hacer un calendario y seguirlo a rajatabla ayuda muchísimo.
2. El segundo tip es revisar las prioridades, porque a veces la familia necesita el 100% de ti y a veces solo el 40%. Si siempre tienes clara tu prioridad, tu proyecto personal, es cuestión de no olvidarte de él. Puede que un día en el que tu familia te necesite tengas que apartar tu proyecto, puede que dos, pero no hay que posponerlo demasiado. Si eso ocurre, hay que volver a revisar las prioridades y darnos cuenta de que estamos apartando algo importante para nosotras.
3. El tercer tip va de la mano del segundo, y es la flexibilidad. Es decir, saber adaptarse a los días en que el trabajo o la familia requieren el 100% de ti, en el que no podrás escribir nada, y saber adaptarse a los días en que te piden el 40%. Esos días estás de suerte, tienes un 60% del tiempo para ti, aprovéchalo.

¿Qué es lo que más disfrutaste del proceso de escribir?
Escribo desde que tenía cinco años y el efecto que causa en mí siempre es el mismo: vivo en ese mundo que estoy creando. Eso es apasionante, es como tener dos vidas: la real y la que escribo. En las dos siento del mismo modo, me río, sufro, me ilusiono o me enfado.

¿Qué descubriste acerca de ti misma cuando terminaste?
Lo que descubrí al terminar de escribir “Los desmadres de Mym” era que podía contar lo que le ocurría con humor, con ironía. Todo lo que le pasa puede pasarle, si no le sucede ya, a cualquier mujer. La gracia de Mym es que lo cuenta riéndose de sí misma, y eso hace que te veas reflejada sin criticarte por ello. En más de una de las historias que le ocurren, las lectoras dirán: “¡Me pasa lo mismo!”.