El orden al bat empresarial del béisbol mexicano

El béisbol nacional, por muchos años relegado dentro del dugout por el futbol, atraviesa por una época de bonanza gracias al impulso económico de 350 millones de pesos que recibirá por parte del poder ejecutivo del país y a la inauguración, en fechas recientes, de estadios de primer mundo en diferentes plazas de la república.

Juan Manuel Ley
De los supermercados al diamante de juego

Hijo de un inmigrante chino que llegó a México a principios del siglo XX como polizonte en un barco. Juan Manuel fue uno de los empresarios que más revolucionó el béisbol, junto con Jorge Pasquel, Alejo Peralta y Alfredo Harp Helú. Pese a que falleció el 22 de enero de 2016, su legado aún perdura porque sus éxitos, tanto dentro y fuera del diamante, están estrechamente ligados con el desarrollo de Sinaloa.
A nivel empresarial su historia puede describirse con la palabra “inspiradora”. Y es que a base de constancia y trabajo arduo, este hombre hizo que Casa Ley pasara de ser una tienda de la esquina a posicionarse como la quinta cadena de autoservicios más importante del país y la principal del noroeste, con 252 sucursales repartidas en 10 diferentes estados.
“El Chino Ley”, como se le conocía cariñosamente, pese a ser situado, en 2014, por la revista Expansión, en la posición vigésimo novena de su conteo de los 100 empresarios más acaudalados del país, nunca perdió su trato afable y humilde, de gran calidad humana, volviéndose una figura sumamente querida por la gente. Como buen habitante de Sinaloa, el béisbol, más que un deporte, le resultó un estilo de vida tan serio y obligatorio como lo es para un católico acudir a misa.
 
Considerándose más que un empresario un amante del béisbol, fue que en 1965, un lustro antes de abrir su primer supermercado, fundó junto a su padre, Juan Ley Fong, a los “Tomateros” de Culiacán, equipo deportivo que hasta la fecha, es el de mayor arraigo en Sinaloa. Juan Manuel descubrió desde entonces que, tanto en los negocios como dentro del diamante, no se puede ser exitoso sin antes ponderar el trabajo en equipo. Dicha filosofía supo transmitirla a sus peloteros ya que bajo su directriz “La Nación Guinda” sumó 10 de los 11 títulos que ostentan de la Liga Mexicana del Pacífico, colocándolos como la segunda plantilla con más campeonatos, detrás de los 16 blasones de los Naranjeros de Hermosillo, aunados a dos títulos de la Serie del Caribe.
Su filantropía por el béisbol lo llevó a salvar de la quiebra a los “Saraperos” de Saltillo, comprándolos en 1998, para inmediatamente inyectarles recursos económicos que repercutieron en la época más exitosa para la institución coahuilense al conquistar, en 1999 y 2000, sus dos únicos títulos hasta la fecha. Asimismo, de 1999 al 2005, fueron tanto el club más ganador de la Liga Mexicana de Béisbol, al clasificarse a playoffs esas siete temporadas, como el de mayor promedio de asistencia.
La historia nos señala que muchos monarcas han perpetuado su legado a través de construcciones monumentales. En el caso del “Chino” Ley, su nombre pasará la posteridad cada vez que un aficionado aprecie la majestuosidad del nuevo estadio que construyó en 2015 para sus amados “Tomateros”. Es una joya arquitectónica que cuenta con la pantalla más grande de América Latina y que requirió de una inversión de 400 millones de pesos.
 
 
Alejo Peralta
El Tigre Mayor

 
Hablar de la historia del béisbol en México es mencionar forzosamente a Alejo Peralta, polémico personaje hasta la sepultura. Para algunos fue una especie de mecenas y para otros un dictador de la pelota azteca, pero todos concuerdan en catalogarlo como el gran ingeniero de la Liga Mexicana de Béisbol (LMB). El también ex director del IPN (1956-1958), amasó una gran fortuna gracias a ser el dueño y fundador de Industrias Unidas Sociedad Anónima (IUSA), cuya planta productora en Pastejé, Estado de México, es la proveedora de materiales más diversificados en la industria de la construcción en México.
 
Quien tuviera la oportunidad de platicar con Don Alejo Peralta se sumergía en una extensa charla donde lo mismo se podía hablar de la industria energética, que acerca de temas especializados de béisbol de la índole de cómo debería ser el swing de un toletero o la mecánica de lanzamiento de una curva por parte de un pitcher, pues Alejo siempre evidenció su gran conocimiento sobre el rey de los deportes. El enérgico empresario poblano consideraba que “los hechos son amores” por lo cual, a lo largo de su vida, ejecutó acciones en beneficio del béisbol. La primera fue organizar en el país la gira de “Las estrellas de Jackie Robinson”, plantilla conformada por jugadores de color pertenecientes a la MLB; asimismo, trajo a los Gigantes de Tokio para la inauguración del, hoy extinto, Parque Deportivo del Seguro Social.
 
En 1955 conectaría su mayor home run al fundar a sus amados “Tigres” de México, volviéndose la contraparte de los “Diablos Rojos” del México, dando inicio a la denominada “Guerra Civil”, que es considerado el clásico más enconado de la pelota azteca en el país. La novena felina, desde un inicio, mostró sus rayas al ganar el campeonato en apenas su primera temporada, lo cual es el origen de su afamado slogan: “ Tigres, el equipo que nació campeón”.
 
“Poderoso caballero es don Dinero” y una de las acciones más recordada de Don Alejo es perfecta para describir su personalidad que desconocía de límites. Sucedió en 1984, al adquirir a los “Petroleros” de Poza Rica con tal de hacerse de los servicios de Matías Carillo, quien es considerado el máximo emblema de la institución felina y que para esas fechas jugaba para el conjunto veracruzano, por lo que lo transfirió de inmediato a sus amados “Tigres”.
 
Bajo el mandato de Alejo Peralta, los “Tigres” conquistaron la mitad de los doce títulos que ostentan de la LMB, volviéndose una de las plantillas deportivas más representativas de la Ciudad de México. Identidad que en la actualidad se esfumó debido al constante éxodo del equipo felino por diferentes estados como Puebla y Quintana Roo. Provocando, probablemente, desde su eterno descanso, la ira de Don Alejo Peralta, quien siempre se distinguió por su duro carácter. Su deseo de mejorar el nivel del béisbol nacional lo llevó, en 1981, a construir en los terrenos de la ex hacienda de Pastejé, Estado de México, uno de los centros de formación más importantes del rey de los deportes en el país. Semillero que ha formado a toleteros de la talla de Matías Carillo, José Luis “El borrego” Sandoval, Narciso Elvira, Roberto “Metralleta” Ramírez y Kiko Campos, entre otros.
 
Alfredo Harp Helú
El filántropo del béisbol
 
El diccionario establece como filántropo a aquella persona que siente amor hacia sus semejantes, obrando desinteresadamente en bien de la humanidad. Lo cual describe la serie de acciones que ha ejecutado Alfredo Harp Helú en favor del béisbol en México. La pelota nacional actual no se puede entender sin la figura del también presidente honorario de Grupo Financiero Banamex, quien cumple con hechos con su frase más socorrida: “vivir y morir jugando béisbol” pues es dueño de los “Diablos Rojos” del México, “Guerreros” de Oaxaca, accionista de los “Padres de San Diego” y ahora pilar para el regreso de los “Algodoneros” de Guasave a la Liga Mexicana del Pacífico (LMP).
 
Su posición como uno de los magnates más prominentes del país lo llevaron a delinear una visión más integral y empresarial del béisbol, provocando una exitosa revolución en sus cimientos y forma de negocios. Esto quedó claro desde el 2009, cuando inauguró en San Bartolo Coyotepec, Oaxaca, la “Academia de Béisbol Alfredo Harp Helú”, que requiere de una aportación económica de 10 millones de pesos anuales para atender a los más de 900 jóvenes que se forman dentro de sus instalaciones. Estas futuras promesas del diamante, entre los 14 y 17 años, no solo reciben una instrucción deportiva sino académica. Esta titánica labor formativa se respalda por un ejemplar modelo de trabajo que le ha permitido a la Academia operar con un mayor número de ganancias que de pérdidas. La segunda gran obra filantrópica de Harp Helú fue donar 400 millones de pesos para la edificación del nuevo Salón de la Fama del Béisbol en Monterrey, Nuevo León.
Este hombre podría escribir un libro acerca de sus anécdotas sobre el “Rey de los Deportes”, y dentro del mismo la anécdota más especial sería cuando, en 1994, asumió en su totalidad la presidencia de los “Diablos Rojos” del México. Ese fue un año de claroscuros en su vida, ya que pese a haber sido secuestrado 106 días a principios de la temporada, pudo anestesiar tan amarga experiencia con el primero de los seis campeonatos que la escuadra infernal ha ganado desde su gerencia.
El magnate, como todo buen líder, conoce hasta qué punto injerir sobre sus subalternos, caracterizándose por manejar un perfil discreto en sus funciones como dueño. Nunca interfiere en las decisiones del mánager, ni exhibe públicamente a sus jugadores, al contrario, se distingue por preocuparse por el lado humano del pelotero. Razón que lo ha llevado a ganarse el cariño de todos los jugadores y empleados de la plantilla escarlata, quienes más que un jefe lo ven como una figura paternal a la cual recurrir en busca de un consejo, debido a su enorme sapiencia. Bien dicen que “Más sabe el diablo por viejo que por diablo”… ¡y a este hombre los años años le han dado muchísima sabiduría!
El béisbol siempre ha sido uno de los deportes favoritos en México. Seguramente, el apoyo presidencial contribuirá a que las nuevas generaciones de deportistas lo contemplen como una buena opción.