El encanto de vivir en las cavernas

Este lugar edificado entre cuevas conjuga el encanto de la serranía rodeada de naturaleza, con las huellas de la historia y el refinamiento de la gastronomía y los vinos locales.

Lo que sorprende al visitante es que las cuevas que la componen han sido ingeniosamente aprovechadas para convertirse en atractivas tiendas y restaurantes, lo cual les añade un encanto indescriptible. Esto nos recuerda un poco el origen de la humanidad que habitaba en cuevas al principio de la historia, y quizá esa memoria es lo que hace que el visitante se sienta tan a gusto en este lugar. A pesar de que es necesario llegar en coche debido a que la estación de autobuses más próxima (Alcalá del Valle) se encuentra a 5 km de distancia, bien vale la pena. La excursión promete un día verdaderamente encantador.


Hombres de las cavernas
La calle más importante de Setenil de la Bodegas es Cuevas del Sol. Su belleza reside en que se trata de un sistema de cuevas dentro de las cuales se han construido casas. Esa calle desemboca a otra muy popular, llamada Cuevas de la Sombra, en donde hay restaurantes ideales para tapear. También hay tiendas en las que están a la venta quesos, vinos, manzanilla y charcutería que no sólo puedes comprar para llevar, sino también disfrutarlos en el mismo local. Por supuesto los turistas se congregan en esta calle, por lo que es una zona muy concurrida. Sin embargo, no es la única que posee esta cualidad, también hay otras calles similares como Calcetas, Mina, Jabonería, Cabreriza, Triana, Cuevas de San Román y Herrería.


El amor entra por los ojos
Sin duda el principal atractivo de Setenil de las Bodegas es la belleza natural que se encuentra a cada paso. Un ejemplo de ello es la Plaza de Andalucía, cuyo paisaje invita a sentarse en uno de sus bares o cafeterías para admirarla con calma. Pero si vas en plan de contemplar lo que te rodea, entonces los miradores son tu mejor alternativa. Para llegar a ellos es preciso tomar la calle Moreno de Mora y subir las escaleras que conducen a calle Villa, la cual desemboca en los miradores.

El primero permite observar desde las alturas la Plaza de Andalucía. Sigue el que se encuentra en la iglesia de Nuestra Señora de la Encarnación y, subiendo unas escaleras, se accesa al mirador El Lizón, desde donde puedes apreciar la perfecta amalgama de la civilización y la vegetación que es la características principal de Setenil de las Bodegas.


¿Dulce o salado?
Cualquiera que sea la preferencia de tu paladar, aquí encontrarás verdaderas delicias para darle gusto. Para empezar, en esta zona abunda el ganado porcino por lo que hacen todo tipo de embutidos que, además de los tradicionales, incluyen chacinas (embutidos adobados y encurtidos) y masitas, que son porciones de los sobrantes del chorizo, que se aplastan para formar una especie de hamburguesa que sirven asada a la plancha entre dos panes con mayonesa y papas fritas, ¡un glorioso manjar! Pero además de eso hay otros exquisitos platos típicos como sopas cortijeras, revueltos de espárragos, migas de pan, cocidos, gazpachuelo, habas guisadas, batatas (camote) con miel y, por supuesto, el aceite de oliva que tiene características locales que lo hacen único.


Y si eres goloso no saldrás defraudado con las creaciones de la pastelería y la confitería del lugar. Los dulces típicos, como los cortadillos (una especie de panecillos), las empanadillas y los pestiños, unos panecillos que acostumbran consumir en Navidad o Semana Santa, y que están preparados a base de harina y fritos en aceite de oliva.
Visitar este sitio, definitivamente, es una oportunidad única de conocer un trozo de España que tiene un sabor y una seducción visual indefinibles.