Al maestro con cariño

Su legado no solo incluye sus éxitos a la hora de acumular campeonatos, sino un logro tan mayúsculo que no puede guardarse en ninguna vitrina.

La labor formativa en cientos de jugadores, quienes además de esquemas ofensivos y defensivos, también aprendieron a conducirse con valores como honor, compañerismo, sacrificio y disciplina. Valores intrínsecos dentro del emparrillado que resultan indispensables si se quiere llegar a la zona de anotación de cualquier meta en la vida misma.


Joe Paterno

“Cree en lo profundo de tu corazón que estás destinado a hacer grandes cosas” es la frase con la cual Joe Paterno arengaba a sus jugadores antes de un partido crucial. Estaba plenamente convencido de la fortaleza que emana de dichas palabras en todo aquel individuo que las recita con plena convicción. Como en su propio caso, ya que, pese a nacer en 1926 en una de las zonas más pobres de Brooklyn, Nueva York, en el seno de una humilde familia de origen italiano, paulatinamente, fue labrándose un mejor destino del que se le auguraba como obrero de alguna fábrica. Se graduó de la Universidad de Brown para dedicarse de lleno a su máxima pasión: el futbol americano.

Comenzó su carrera como asistente de entrenador en la Universidad Estatal de Pensilvania, puesto que mantuvo de 1950 a 1965 y el siguiente año fue ascendido al puesto de entrenador en jefe. De esta forma, iniciaba la era del entrenador más exitoso en la historia del futbol americano colegial.

“JoePa”, como era conocido afectuosamente por sus propios jugadores, a lo largo de sus 46 temporadas al frente de Los “Leones” de Nittany de Penn State los llevó de ser un equipo promedio a ser la única plantilla colegial en la historia del futbol americano de los Estados Unidos en ganar 409 partidos, mantenerse invicta cinco temporadas y ganar dos campeonatos nacionales en 1982 y 1986. De este modo, volvió el programa de
futbol americano de Penn State, por más de tres décadas, un ejemplo a imitar por parte de todas las instituciones educativas del país de las barras y las estrellas.

A su retiro como head coach, en 2011, se convirtió en el entrenador con más victorias en la historia del futbol americano colegial de la NCAA, sumando 409 triunfos por encima de los 377 laureles del ex entrenador de Florida State, Bobby Bowden.


“JoePa” desde un costado del emparrillado, o en la intimidad de los vestidores, siempre hizo gala de su apellido, pues más que un entrenador, era una figura paternal para sus jugadores. Consciente de la labor formativa del futbol americano, siempre veló porque sus dirigidos fueran tan dedicados en las aulas como en el terreno de juego. Logrando que, bajo su batuta, Penn State siempre figurara en los primeros escalafones de la tasa de universidades de Estados Unidos con mayor porcentaje de graduados. Inclusive su generación de jugadores de 2009 registró un porcentaje de graduación del 89%; asimismo, abogó por el bienestar de la comunidad estudiantil y académica de Penn State al financiar con $3.5 millones de dólares la construcción de nuevas instalaciones para las facultades de Arquitectura y Humanidades y la apertura de un centro espiritual, un museo del deporte y una biblioteca en las zonas aledañas al campus.

Solo basta un error para acabar con una ilustre trayectoria y, por desgracia, el legado de Paterno se ensombreció por los 10 delitos de abuso sexual a menores de edad, en un lapso de 15 años, que cometió su ex asistente general, Jerry Sandusky, quien fue condenado a cadena perpetua. Reportes de Louis Freeh, ex director del FBI y encargado de la averiguación, encontraron culpables de complicidad a “JoePa” y al resto de los directores académicos de Penn State, quienes ocultaron información crítica por miedo a perjudicar la imagen de la universidad; además de no denunciar a Sandusky. Visiblemente afectado por este escándalo, su salud empezó a deteriorarse drásticamente y falleció el 22 de enero de 2012 a los 85 años de edad, tan solo dos meses después de su cese al frente de Penn State.


Nick Saban
En el último par de décadas no existe ningún entrenador en el futbol americano de la NCAA que haya logrado ni la mitad del impacto que ha causado Nick Saban. De carácter fuerte y de pocas palabras, a sus 67 años, ha demostrado una alta efectividad como head coach, al ostentar una marca de por vida de 237 victorias y 63 derrotas. Asimismo, sus seis campeonatos lo colocan, junto a Bear Bryant, como los entrenadores en jefe con más títulos a lo largo de la historia del futbol americano colegial.


Tras dos temporadas sin pena ni gloria al frente de Los Delfines de Miami asumió el cargo de entrenador del “Crimson Tide” de Alabama en 2007, volviendo a dicha institución, en poco tiempo, el programa de futbol americano colegial más exitoso de Estados Unidos con una franja de 146 triunfos por tan solo 21 descalabros y un récord casi imposible de igualar ¡de cinco campeonatos en nueve años!

El “Crimson Tide” de Saban se ha convertido en una fuente de talentos calibre NFL, ya que bajo su directriz 77 jugadores han sido reclutados vía draft, 26 de ellos seleccionados en la primera ronda. Dirigiendo a futuros All Stars como Julio Jones, Mark Ingram, T.J Yeldon, Rolando McClain, y corredores de poder del calibre de Eddie Lacy y Trent Richardson.

Especialistas y aficionados dividen opiniones acerca de cuál es la fuente del éxito de Nick Saban al frente de Alabama. Algunos lo atribuyen a la férrea disciplina que les impone a sus atletas, tanto dentro como fuera del emparrillado, pero los más atinados consideran que se debe a su elaborado programa de reclutamiento. Saban, junto con su staff, desde dos años previos a seleccionar a un atleta para el “Crimson Tide”, recaban información y estadísticas de los mejores prospectos de la nación para, en base a los números y entrevistas personales, saber cuáles de ellos se adaptan al perfil de jugador que buscan para la institución.

La red de scouteo de Alabama es tan extensa que cuenta con 146 reclutadores que viajan por todo el país con la tarea de recabar información y descubrir a futuros prospectos. En las aulas, el programa del dos veces mejor entrenador de futbol americano colegial por la Associated Press, extiende su éxito, ya que Alabama supera el 69% de jugadores del equipo de futbol americano que anualmente se gradúan al completar sus estudios universitarios. Cuarto mejor rango de la Southeastern Conference (SEC).

La influencia ganadora de Saban en sus atletas, tanto en el emparrillado como en los salones de clases, redituaron en una renovación de contrato que lo mantendrá al frente del “Crimson Tide” de Alabama hasta el 2026. Convirtiéndolo en el entrenador en jefe mejor pagado del futbol americano colegial al devengar un salario anual de 9.3 millones de dólares.


“Bear” Bryant
La Universidad de Alabama debe gran parte del prestigio de ser una de las instituciones más exitosas del futbol americano colegial de los Estados Unidos a Bear Bryant, coach con el que lograron seis de sus 17 campeonatos nacionales, y quien junto a Nick Saban, han sido los entrenadores más emblemáticos del “Crimson Tide”.

Proveniente de un seno familiar de escaso poder adquisitivo en Arkansas, aprendió desde muy niño el valor del trabajo y esfuerzo diarios para ganarse la vida. Las limitaciones económicas le forjaron un carácter a prueba de balas, siempre temerario y seguro de sí mismo. Como pudo comprobar a los 13 años de edad cuando a cambio de un dólar luchó en un circo contra un oso; de allí su apodo.

Afortunadamente, Bryant vivió para contarlo y aprendió que su destino no estaba en jugarse la vida contra feroces animales en carpas o circos, sino a un costado del emparrillado. En 1958, tras un andar al frente de Texas A&M, tomó las riendas de Alabama, su alma mater, de la cual se había graduado en 1936. Su ferviente amor por dicha institución educativa le hizo conocer a fondo las necesidades que requería el “Crimson Tide” para volverse un equipo de abolengo en la NCAA. Realizando un reajuste a nivel organizacional que cortó de raíz una serie de vicios e ineficiencias a la hora de reclutar jugadores. Cuatro años más tarde, el programa de futbol americano de Alabama pasó a ser el más fuerte de toda la nación.

Sus primeros tres campeonatos con Alabama destacaron por el hecho de haber dirigido a auténticas leyendas de la NFL como los quarterbacks Joe Namath y Ken Stabler y el linebacker Roy Jordan. En tanto, la segunda mitad de su mandato de 25 años al frente de la plantilla sureña, se caracterizó por la serie de cambios que implementó, tanto en el esquema de juego, como en la política de reclutamiento.

Para 1971 realizó la que es considerada su mayor aportación social en contra de la segregación racial, que históricamente siempre ha estado presente en Alabama, al reclutar a John Mitchell, quien se convirtió en el primer jugador afroamericano en formar parte del primer equipo de futbol americano de la institución. Plantilla cuyo roster completo, hasta esa fecha, era conformado por atletas de raza blanca.

“The Bear” Bryant vivía para el futbol americano colegial, no de él, lo cual dejó claro en una de sus frases más icónicas y a la vez proféticas: “Si alguna vez dejo de dirigir, seguramente me moriría en una semana”, cosa que se cumplió casi literalmente pues falleció a los 69 años, a tan solo 37 días de su último partido como head coach en la victoria de Alabama 21 a 15. ante Illinois, en el Liberty Bowl.

El funeral de “Bear” Bryant en Tuscaloosa, Alabama fue, junto con los de Elvis Presley y Martin Luther King, los de mayor poder de convocatoria que se recuerde al sur de los Estados Unidos. Entre alumnado, profesores y habitantes de la zona, más de un millón de personas se sumaron a la procesión de su amado entrenador. Caravanas de gente que se extendían a un rango de cinco kilómetros se aglutinaron desde Tenth Street hasta el Memorial Coliseum para cantarle por última vez “Al maestro con cariño”. Producto del agradecimiento que le tenían por llevar al “Crimson Tide” a adueñarse de seis campeonatos nacionales, pero sobretodo, por la admiración que le profesaban a un hombre que más allá de sus 323 victorias como entrenador, impactó positivamente en la formación de la mayoría de sus jugadores y comunidad.

“No tengo jugadores blancos ni negros, tan solo jugadores de futbol americano”. “Bear” Bryant